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  • ciudadazarosa
    04.11.2021 - 2 monts ago

    11 | No estoy nerviosa, son los nervios

    Mery habría dado lo que fuera por estar con Damaris. Teniendo que aguantar a Peruzzi, cualquier jurado la habría absuelto sin necesidad de alegar enajenación mental. Como de costumbre, la perseguía como en un mal sueño en el que se trata de correr sin poder moverse del sitio, solo que el monstruo de las pesadillas suele ser más agradable de tratar.

    No había ningún avance y tener que ocultarle parte de la información tenía a Mery en un estado de nervios constante, contando hasta diez para responder incluso las preguntas más inocentes de la sargento. En realidad, no podía culparla por completo por no ser de ayuda si no tenía todos los datos, pero eso no frenaba a Mery en sus ansias de querer quitársela de encima. Que el capitán Eksik no le quitase ojo no ayudaba. Por alguna razón, llevaba varios días vigilante respecto a su labor, ya fuese con preguntas que a oídos de Mery sonaban cortantes o con la simple observación desde su despacho. Le inquietaba, pero con su capitán no se atrevía a cuestionar nada. Supuso que estaba recorriendo el límite de no hacer su trabajo y la falta de resultados molestaba a su superior. Peruzzi había ido al baño, según sus propias palabras, a «negociar una liberación de rehenes ja ja es broma ya sabes a lo que me refiero guiño guiño», así que dedujo que tendría un rato de paz mental para darle vueltas al asunto.

    La investigación estaba en punto muerto, eso se veía de lejos. Ante la ausencia directa de pistas, culpables o pruebas había que buscar hilos de los que tirar, como el entorno de las víctimas, el de los sospechosos o los posibles móviles para el crimen. En una investigación corriente había sido las primeras cosas a tener en cuenta, pero no en esta, en la que era mucho más fácil tratar de buscar pruebas más definitorias.

    Los nómores tienen familias y allegados en ocasiones marcando las cuatro cifras; gente que vive tanto tiempo y son capaces de morirse nueve veces, les da como para conoces a sus tataranietos y trazar un círculo de amistades cuyo radio competiría con el del planeta. Los entornos de un nómor no eran solo los suyos, si no los de cientos más de ellos, por lo que investigar las relaciones de uno de estos pequeños seres podía llevar más tiempo del que dispone la mayoría de los mortales y, por suerte para ella, Mery lo era. No tardó en descartar el entorno de las víctimas cuando hubo rebuscado entre los más cercanos y hablado con algunos de ellos. Era una cuestión de ser práctica. Y mejor no hablar sobre el posible móvil; cualquiera con pulgares oponibles estaría deseoso de asesinar a un nómor si pudiese, mucha gente lo haría aun siendo como era un delito, e incluso podía darse que alguien habiendo perdido sus pulgares fuese capaz de arrancárselos a otros si con ello conseguía mandar a uno de esos pequeñines al otro barrio, aunque fuese quince minutos. El móvil del crimen y los entornos de los nómores guardaban el mismo problema: demasiado amplios como para considerarlos sin una sola prueba y sin tirarse de los pelos.

    El entorno de la única y flamante sospechosa, Damaris Supay, amiga de la investigadora en varias direcciones de la palabra, no era mucho mejor. Reducido, por suerte, pero tan inaccesible como Pietro Sempresente, el músico elfo más antiguo y conocido de todos los tiempos, tan reservado que hacía seis siglos que nadie había hablado cara a cara con él e incluso había llegado a sacar un disco tan solo para pedir una pizza. Contenía una sola pista de veintitrés segundos y fue número uno durante cincuenta y siete semanas seguidas. No dejó propina al repartidor. Los padres de Damaris eran igual de tacaños, pero solo algo menos inaccesibles; se podía hablar con ellos siendo alguien con tanto o más poder y dinero. Investigar sus movimientos era otro trabajo para una vida, pues las ramificaciones de su conglomerado de empresas llegaban a los lugares más recónditos de la ciudad. Tampoco servía de nada buscar delitos fiscales en este caso cuando todo apuntaba a motivos más personales. Eran su única familia, además de Emile, y no había forma de llegar hasta ellos. Emile era la única parte del entorno de Damaris al que habían tenido acceso. Mery le había hecho algunas preguntas para comprobar si podría estar en algún grado relacionado, pero nada sacó en claro; cuando el pobre hombre decía que no tenía nada es que no tenía nada. Su vida era sobrevivir con las sobras de los enanos y algún trabajo esporádico que no conllevase demasiado esfuerzo, pues sus fuerzas eran limitadas, con lo que su utilidad en el Barrio de Piedra se veía reducida casi a cero. Lo intentó también Peruzzi con idénticos resultados. Tras un buen rato de charla que fue cayendo poco a poco en un monólogo, dedujeron que si no había cantado tras tal paliza dialéctica es que no tenía nada que contarles. Tuvieron que rendirse cuando el mismo Emile pregunto, cansado, si no tenían que irse.

    Mery llegó a la conclusión, en el momento en el que Peruzzi volvía junta a ella con la cara roja y una sonrisa de haber hecho algo malo, de que no sabía qué hacer.

    ―Uf, Mery, madre mía, tendrías que haber visto lo que...

    ―No. No, te lo pido por favor, no termines esa frase.

    ―Uy, bueno, estamos susceptibles hoy, ¿eh? ―La sargento se rio con ganas y le dio dos palmaditas en la espalda a Mery, que había disparado su arma por menos―. Bueno, no te culpo, bebes un montón de café y este caso de los nómores no avanza. Yo tampoco sé ya qué pensar, si por mí fuera interrogaría a todos los allegados de esa gente, pero bueno, ya sabes, tendríamos que mudarnos a un edificio más grande, ja ja, me entiendes, ¿eh? ―Guiñó un ojo―. ¿Has revisado que no se nos haya escapado nada en los datos que tenemos?

    ―Tantas veces que ni me acuerdo ―dijo Mery de malos modos.

    ―¿Sabes qué podría ser útil? Traer a las víctimas y volverles a preguntar en el cuarto de las escobas.

    Mery se giró hacia Elena, horrorizada.

    ―¿Por qué iba a ser... bueno?

    ―La gente dice que cuando meten a alguien para interrogar en el cuarto de las escobas, sale diciendo todo lo que necesitan, ¿no?

    Mery se llevó dos dedos al puente de la nariz y cogió aire.

    ―Sargento, sabes que el cuarto de las escobas no tiene escobas en realidad, ¿no?

    ―Claro, Mery, no soy tonta aunque lo parezca, ja ja ja.

    ―Ya, uh... entonces, dime, por favor, ¿para qué crees que se utiliza el cuarto de las escobas?

    ―Ah, pensé que lo sabrías. ―Mery tuvo que sujetarse para no morderse el puño―. Es una sala de interrogatorio, ¿no? Entonces, meten a la gente difícil allí. Siempre dicen que salen muy suaves, pero no creo que les den un masaje, ¿eh?

    ―No vas desencaminada. Y, dime, si no les dan un masaje, ¿qué crees que sucede ahí dentro para que la gente hable? En una sala sin cámaras, sin espejo unidireccional, sin micrófonos. Una sala donde solo hay una mesa y dos sillas y la puerta es opaca.

    ―Pues...

    La mujer pareció, contra todo pronóstico, quedarse sin habla. Desapareció la luz de sus ojos durante un instante. Parecía haberse dado cuenta de algo.

    ―Tú... ―dijo Peruzzi en voz baja―. ¿La has usado alguna vez?

    ―No. No entra en mis planes hacerlo ―dijo Mery con seguridad. Era todo lo que quería decir dentro de la comisaria. La poli que tenía dentro le decía que tener aquel recurso no estaba bien, pero que era mejor no expresarlo delante de demasiados oídos. Quiso cambiar de tema con rapidez―. Como te decía, los datos están más que revisados, tendríamos que...

    ―Pero mirarlos otra vez no nos haría daño, ¿eh? No es que tengamos nada más ―volvió a contraatacar Peruzzi.

    ―Te digo que no hay nada que sacar.

    ―Ya, claro, claro, te entiendo, confío en ti, compañera ―le dijo con un golpecito en el hombro―, pero estás cansada y llevamos muchos días con esto, a lo mejor hay algo que no has visto, no sé, algo que se te haya pasado decirme.

    ―No se me ha pasado nada, sargento.

    ―¿Estás segura? A lo mejor hay algún dato que no tenga, esto le pasa a las mejores.

    ―Te digo que no.

    ―Voy a mirar, ya has leído tantas veces los informes que tu cerebro no rinde como debe ―dijo girando el portátil de Mery, el único lugar donde ver la foto del segundo nómor asesinado. Mery cerró la tapa de un golpe.

    ―¡Te he dicho que no!

    ―Mery, no hace falta que te pongas...

    ―No vas a ver nada que yo haya visto, es imposible que lo hagas. No resolverías un caso ni aunque te enseñasen la solución. ¿Crees que vas a sacar algo en claro de esto? ¿Crees que hay algo que no te haya contado? Claro, no te he contado la consistencia de deposiciones ni su cantidad, pero tienes que entender, Elena, que no todo el mundo tiene la necesidad de compartir absolutas gilipolleces, ¿te enteras? No has hecho más que retrasarme y no has propuesto ningún avance, así que vuelve a tocar mis cosas o a cuestionar que no hago mi trabajo en condiciones, cosa que viniendo de ti es la madre de todas las ironías, y tu próxima deposición la vas a tener que hacer en una cuña, ¿te enteras, compañera?

    Alguien en la comisaria comenzó a aplaudir, pero se detuvo casi al momento, justo cuando Eksik salió de su despacho y se dirigió hacia Mery.

    ―Inspectora Page, no voy a consentir este tipo de discusiones en mi comisaría, mucho menos a su inmediata superior. Si tiene cualquier problema con la sargento Peruzzi, soluciónelo fuera de estas paredes o tendré que darle el caso a otra persona. ¿Ha quedado claro?

    Mery tuvo que tragar saliva y respirar hondo antes de responder.

    ―Si, capitán. Lo siento.

    ―No tienes que sentirlo, tienes que hacer tu trabajo. ―El capitán entrelazó las manos a la espalda y miro a Mery, serio, durante unos segundos―. Que no se repita esta escena.

    El capitán Eksik se dio la vuelta y volvió a su despacho. Tras unos segundos de silencio generalizado, todo el mundo volvió a sus quehaceres y el murmullo de las voces volvió a llenar la comisaria. Mery suspiró, dolida como un alumno al que un profesor le ha echado la bronca por algo que ha hecho otra persona. Decidió recomponerse y portarse como una adulta. Elena seguía de pie, a su lado.

    ―Elena, yo... siento lo que te he dicho. Revisaremos los datos de nuevo.

    ―No, no, da igual... me fío de ti, claro ―dijo mientras sorbía por la nariz, antes de darse la vuelta y volver a su mesa en silencio.

    Magnífico, pensó Mery, solo he tenido que ofenderla para que se calle. Justo lo que necesitaba ahora, culpabilidad. Esto va genial.

    En La Otra Mejilla todo discurría como debía. Los clientes se iban calientes del bar en más de un sentido y Damaris se encontraba asentada en lo que, por primera vez en su vida autónoma como adulta, parecía estabilidad, siempre en los límites propios de que alguien que se le parece de manera inquietante había cometido un par de asesinatos y de encontrarse con una familiar desaparecido y reaparecido en extrañas circunstancias. Le daba rabia pensar que, ahora que tenía algo con lo que avanzar, extraños problemas se empeñaban en frenarla en su empeño de ser un engranaje más en la cadena de la sociedad, pagar facturas, escribir en redes sociales muy cabreada por chorradas, esa clase de cosas. Al menos cuando estaba en el trabajo machacando a lujuriosos inconscientes como quien quiere enternecer un buen filete podía distraerse y concentrarse solo en el ahora.

    Se acercó a la barra para pedirle a Uma la comanda de una mesa. Llegó hasta ella entre asqueada y sorprendida.

    ―Uma, ponme una cerveza y un zumo de manzana. Son para ese matrimonio, ¿los ves? ―dijo señalando a una mujer que hacía gestos y un hombre que no sabía a dónde mirar―. Pues que ha venido la mujer porque el pobre señor no sabe ni lo que le gusta. Le he pegado como en tres sitios hasta que ella ha soltado «espera que voy yo y lo encuentro», y vaya si lo ha encontrado. Estoy por invitarle a la cerveza a la pobre, por las molestias.

    ―Hm.

    Uma le dio las bebidas y siguió en sus tareas sin más que decir. Damaris la miró con una ceja enarcada. Cuando le hacía algún comentario sobre las mesas, Uma solía mirar y reírse con malicia, aun a pesar de su perenne seriedad. Eso era raro. Llevó las bebidas a la mesa, «el zumo es para él, que tiene que conducir», y se dirigió hacia Hemo, que se apostaba cerca de la entrada.

    ―Oye, Hemo, ¿Uma está bien?

    ―No sé.

    Vale, eso era raro.

    ―Es que... bueno, es parca en palabras, pero no suele serlo tanto. ¿No sabes si le pasa algo?

    ―No.

    Damaris le miró, extrañada. Hemo se limitó a encogerse de hombros, indiferente. Que no usara algo más de monosílabas sí que era grave. Ni siquiera estaba serio, solo daba la impresión de no querer hablar. Miró a Uma, como queriendo comparar, y se encontró con sus ojos. La camarera apartó la mirada con un aire de incomodidad. Así que era eso. Parecía que sí le habían dado algo de importancia al incidente.

    ―Voy al servicio ―dijo en una dirección en la que podían o no oírla mientras dejaba la bandeja en la barra.

    Ya frente al servicio, salió por la puerta de «solo empleados» al pasillo que conectaba con el almacén y el despacho de la jefa. Se apoyó contra la pared.

    Se suponía que había ayudado a Yônghéng. Se suponía que a nadie le importaba en realidad qué problemas tuviese fuera de allí, o eso le había dicho Charmfist. Pero no era así. La bola enmarañada apareció en la boca del estómago, pudo notar cómo crecía y cómo sabía a negrura en la base de la lengua. Se suponía que estaba a salvo, pero ya no se sentía como tal. Dio con la cabeza en la pared, tratando acompasar la respiración. Notó que se le humedecían los ojos.

    ―Niña, ¿estás bien? ―La señora Charmfist asomaba medio cuerpo desde el interior de su despacho y miraba confundida a Damaris―. Pensaba que era Uma, que había vuelto a fumar en el pasillo. Odio que haga eso, se me llena el despacho de olor a tabaco.

    ―Eh, sí, estoy bien ―trató de recomponerse Damaris.

    ―Eso es lo que dice la gente que no lo está. Anda, dime qué te pasa para que pueda arreglarlo y vuelvas al trabajo. Me estás costando dinero.

    Damaris esbozó una sonrisa triste y tragó saliva.

    ―Usted me dijo que no importaba qué problemas tuviese con la policía, pero... no es lo que yo estoy viendo. Tendría que ver cómo me miran.

    Charmfist dio un cansado suspiro y salió de su despacho.

    ―Mira, eso no es así. No del todo. Los problemas que tengas con la policía les da igual. Cuando te dije que estabas a salvo lo hice sabiendo lo que decía. Aquí hay gente que ha salido de situaciones muy jodidas con la ley, Damaris. No te lo imaginas.

    La señora Charmfist le cogió la mano como solo una abuela enana sabe hacerlo.

    ―Lo que les preocupa es tu familia.

    A Damaris aquello le cayó como una losa en el corazón.

    ―Aquí nadie desconfía de ti ―dijo Charmfist―, pero piensa que tus padres no son precisamente el epítome de la bondad.

    ―¿Y tengo yo la culpa?

    ―En este bar trabaja gente con pasados secretos, oscuros, dolorosos. Todo eso hace que nadie sepa mucho de los otros, a no ser que lo cuenten por voluntad propia. No, no tienes la culpa, pero, ¿puedes tú culparles a ellos?

    Damaris miró al suelo y resopló. No quería admitirlo, pero había verdad en las palabras de la jefa.

    ―Salvé a Yônghéng. Bueno, no solo yo, pero ya me entiendes.

    ―Y todos estamos agradecidos por ello. Aquí nadie olvida eso. Pero la gente que ha sufrido tiende a protegerse más, incluso ante señales de bondad. Tú harías lo mismo en su lugar, querida.

    Charmfist se sentó en el suelo y le hizo un gesto a Damaris para que lo hiciese a su lado. Suspiró y se dejó caer, apoyada contra la pared.

    ―Tengo una hermana, diferente padre pero misma madre. Crecimos siendo un par de idealistas y, si piensas ni por un segundo que lo digo en un sentido peyorativo, haré contigo una ventana en esa pared. Siempre hemos tenido objetivos similares, pero por desgracia nos separan las diferencias para acometerlos. Ella es más de abarcar todo lo que pueda, pero yo creo en las acciones sobre las personas individualmente. Por eso el bar y por eso la gente que trabaja en él. Te lo contó Hemo, ¿verdad? ―Damaris asintió―. Debió ver algo. El muy cabrón siempre nota cuando la gente necesita unas palabras. Te contaron de dónde venían todos, sin reparos. Confiaron. Déjales ahora que duden, aunque sea un poco.

    ―Lo de su hermana... ¿por qué me lo cuenta? ―dijo Damaris, girándose hacia ella.

    ―Para que veas que en este bar se sigue confiando en ti.

    Damaris se quedó pensando un momento. Ya no notaba la bola en el estómago. Eso estaba bien. Se dio cuenta de que, sin querer, su jefa le había plantado la semilla de algo en lo que pensar. Quizás ella también era algo idealista, por mucho que hubiera quien lo pudiese ver como temeraria. Quiso pensar eso. Al menos, ahora sí se podía permitir serlo, pues nunca hasta ahora lo había necesitado, había podido, la habían dejado o siquiera se lo había planteado ante problemas más acuciantes como el de sobrevivir en el día a día.

    ―En realidad no me ha contado tanto de su pasado como los demás, eso no es justo, ¿no cree? ¿Dónde creció, en lo profundo de una montaña? ¿Nació con un pico bajo el brazo?

    ―Ya veo que estás mejor, puta desagradecida. ―Rio la enana―. Lárgate a seguir trabajando antes de que te ponga a la sombra.

    ―No entiendo las expresiones enanas, eso para la gente normal significa otra cosa.

    Cuando Charmfist hizo amago de demostrarle el significado de aquello a Damaris no le quedó más remedio que levantarse y volver al trabajo lo más deprisa que pudo.

    Con la investigación sin dirección y los culpables sueltos, y los avatares de un trabajo en hostelería agresiva, Mery y Damaris barruntaban cada una por su lado, aunque juntas, en silencio, en el apartamento de la inspectora, apenas tocando una cena que hasta a la mesa le avergonzaba, consistente en haber sacudido el frigorífico sobre una sartén para cocinar las sobras que hubiese, mezcladas con arroz. El arroz podría absorber la humedad, pero no aumentaba la comestibilidad de nada por mucho empeño que se le pusiese.

    Damaris apartó del resto de su comida el enésimo trozo de algo que no supo identificar, lanzándole una mirada de hastío como si ese pedazo de sabe dios qué tuviera la culpa de sus males. Levantó la vista hacia su amiga, buscando una respuesta a nada en concreto. Mery sostenía, desganada, un tenedor que ni siquiera apuntaba al plato y apoyaba la cabeza en la otra mano, ausente y meditabunda. Damaris ya sabía en qué pensaba, así que no supo cómo abordarla. Se limitó a mirarla tratando de encontrar las palabras sin hacer demasiado esfuerzo hasta que Mery levantó la mirada y se encontró con sus ojos.

    ―¿Qué? ―preguntó la inspectora.

    ―No, nada ―esquivó Damaris, agitando la cabeza y tratando de volver a su plato, sin éxito. Suspiró y dejó el tenedor apoyado sobre el plato―. Es que... no sé... ¿qué hacemos?

    ―¿Qué hacemos de qué?

    ―Qué hacemos de todo, Mery, qué hacemos con lo de que a mi vida le guste nadar en el fango ―respondió exasperada más con la situación que con su amiga.

    ―Trato de pensar, ¿vale? No creas que a mí me va mucho mejor.

    Ambas quedaron en silencio, con la mirada perdida en puntos que no estaban delante de sus caras ni de sus platos. Tras un momento, Mery se desinfló en la silla y soltó un largo suspiro.

    ―Perdona, no debería enfadarme, es que...

    ―Te sientes impotente, lo sé. A mí me pasa igual.

    De nuevo, cayó el silencio. Esta vez no era un silencio incómodo, sino uno cómplice. Ambas se veían en un callejón sin salida y sabían que, en alguna parte, sin embargo, había una, aunque fuese minúscula, y era posible que por eso no pudieran verla.

    Damaris, entonces, tuvo algo cercano a una revelación.

    ―Quizás debería ir a ver a mis padres.

    Mery la miró en silencio, incrédula, pero no tardó en mudarle el gesto a una mueca de estupefacción cuando se dio cuenta de que lo decía en serio.

    ―¿Para qué? Cuando hablas de ellos es solo para decir que los odias y que no quieres volver a verlos. ¿En serio vas a hacerlo solo porque tu tío te lo ha pedido?

    ―En parte sí, pero... él me ha dado la idea. Aunque también me la ha dado sin querer mi jefa... Verás, puede que sea agarrarse a un clavo ardiendo. Bueno, je, el clavo no es que esté ardiendo, es que está en llamas y anclado al mismo infierno y mis manos también están en llamas y se están derritiendo y...

    ―Damaris, haz el favor.

    ―Lo que quiero decir es que mis padres son unos grandísimos hijos de puta, con perdón de mis abuelos, y puede que tengan algo que ver en esto.

    Mery se incorporó, interesada por el rumbo que estaba tomando aquello.

    ―¿A qué te refieres? ¿Que estén por ahí matando nómores?

    ―Sí y no. Es complicado. ¿Como le llamáis los profesionales, un soplo?

    ―Intuición.

    ―Intubación, eso. No te sabría decir por qué, pero piénsalo: son básicamente las peores personas sobre la faz de la Tierra y no saben nada de mí desde hace años. No saben dónde estoy. Puede que, de alguna manera, estén tratando de llamar mi atención.

    ―Matando gente.

    ―Sería una manera de hacerlo, desde luego. Son mi única familia y, si me arrestasen, quizás contaban con que acudiría a ellos para pedir ayuda.

    ―Es bastante rebuscado. Podrían encontrarte de cualquier otra forma, deben tener conexiones que ni nos planteamos... ―dijo Mery, callando de pronto con una mano en el mentón.

    ―¿Pero...?

    ―Eres la única que podría acercarse a ellos para tratar de averiguar algo.

    ―¿Ves cómo...?

    ―No ―interrumpió Mery, echándose hacia adelante―. Es muy peligroso. Además, ¿por qué iban a querer ponerse en contacto con una hija que no quiere saber nada de ellos? Han tenido años para hacerlo. No tienen nada que ganar y, en el caso de que lo tuviesen, no creo que fuese bueno para ti. No, no deberías ir. Deja que investigue. La manera de hacer esto es por una vía oficial, es lo más seguro.

    ―Ya, lo más seguro, pero no para mí ―se enfurruñó Damaris―. Estoy en peligro constante de que a alguno de tus compañeros polis se le encienda la bombilla y comience a buscarme. No, si podemos averiguar algo sobre mis padres la mía es la manera más rápida. Iré con la excusa que me dio mi tío. Además, puede que sirva para ayudarle, ya viste cómo estaba.

    ―No lo entiendes, ¿no ves que si tienen algo que ver podrían hacer cualquier cosa contigo?

    ―Acabas de decirme que podría acercarme a ellos, además, siempre me dices que vaya a verlos.

    ―Porque normalmente no trato de buscar quién se hace pasar por ti para cometer asesinatos. Y eso teniendo en cuenta que no estén implicados.

    ―Y puede que no lo estén.

    ―¡Pero quieres verlos precisamente por eso!

    ―Me da igual. ―Damaris se levantó de la mesa―. Tengo que intentarlo. Es mi vida la que está en juego.

    ―Damaris ―dijo Mery con un temblor en la voz―, por favor. No puedo dejar que lo hagas.

    ―¿Que no puedes dejarme? ¿Quién te has creído que eres?

    ―La que está tratando de salvar a una desagradecida.

    ―Pues no lo estás haciendo muy bien.

    ―Claro, y lo dice la lumbreras que huyó de sus papis para ir a lanzarse ahora a sus garras.

    ―¡Yo al menos trato de avanzar en alguna dirección!

    ―¿Y te crees que yo no? ¡No tienes ni puta idea de lo que estás hablando, Damaris! ¡No vas a ir y se acabó!

    ―Tendrás que arrestarme, entonces.

    Damaris cerró los puños y juntó sus muñecas. Mery miró el gesto y bufó con una sonrisa furiosa, negando con la cabeza. Damaris fue hacia la puerta.

    ―Son más de las tres de la madrugada.

    ―Pues espero que haya hoteles abiertos. Tú sigue jugando a ser mi salvadora.

    Damaris dio un portazo y salió a la noche, apretando los dientes, con paso ligero hacia ninguna parte, pensando a ver dónde coño encontraba ahora una pensión de mala muerte.

    #ciudad azarosa#fantasia#fantasia urbana #la causa de todo estrés #el trabajo por cuenta ajena #y las compañeras metomentodo #PERO SOBRE TODO EL TRABAJO #ABAJO EL PATRÓN
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  • panda-albino
    26.01.2022 - 53 minutes ago

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    #no lleva un día aquí mi madre y ya se ofendió por weas #por supuesto que toooodo es sobre ella y todos nuestros problemas y malas actitudes son pq nos encanta hacerla miserable #no sé qué wea quiere de sus hijes esta señora pero es evidente que nunca seremos suficiente para ella XD #igual no la veo en un mes y en 5 minutos consigue hacerme sentir triste jaja #ya quiero que llegue marzo y no vivir más en la misma ciudad que ella
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  • jcmbienesraices
    26.01.2022 - 3 hours ago

    Escaleras de estructura metálica concreto y loseta de cerámica con pasamanos de acero inoxidable.

    https://jcmbienesraices.com/propiedades/oficina-en-renta-en-avenida-presidente-juarez-tlalnepantla/

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  • mujermedicinazenu
    26.01.2022 - 5 hours ago

    Enciende tus fuegos para la Candelaria!

    ¿Recuerdan que la diosa celta Brigit  recorría la noche del 1 de Febrero el mundo recogiendo la leña que necesitaba para el resto del invierno? 
    NO?
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  • miguelangelcblog
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  • 12endigital
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    #Alicante #Ciudad de la Luz #urbanismo#Urbanova
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  • ochoislas
    26.01.2022 - 8 hours ago

    LA CANCIÓN DEL CHOCHÍN

    Vuelvo al campo. Vuelvo solo.

    Piando de vuelo sobre campos agostados atisbo, entre drupillas de las zarzas del otero, el cielo atardecido de la ciudad.

    Pero vuelvo a casa. Allí me esperan ciudadelas de caballetes de oreo, arriscados almiares… mi mundo diminuto.

    Piensa en el rugido del viento que te levanta en la noche como mi canción. Considéralo mi flauta quebrada.

    Kinoshita Yūji

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  • jujuygrafico
    26.01.2022 - 15 hours ago

    Jujuy y el Norte Argentino protagonistas en FITur 2022

    #Turismo | #Jujuy y el #NorteArgentino protagonistas en #FITur 2022 #Madrid #España

    La destacada participación de Jujuy en la FITur, alienta muy buenos resultados para el corriente año. El crecimiento de arribos y del número de hoteles sostienen la expectativa. A la vez, se pretende ofrecer la mayor cantidad de productos de las provincias del Norte Argentino.“Queremos mostrar al Norte unificado, que el sector público y el privado participen y tengan el incentivo de mostrar la…

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  • cawtv
    25.01.2022 - 17 hours ago

    Café Presto rinde homenaje a la Ciudad de las Brumas con el lanzamiento de “Presto Edición Especial Jinotega”

    Café Presto rinde homenaje a la Ciudad de las Brumas con el lanzamiento de “Presto Edición Especial Jinotega”

    Managua.- Se trata de un café elaborado con 100% grano arábica y cultivado en las zonas montañosas del norte del país por pequeños productores. Esta edición especial estará disponible por tiempo limitado. La etiqueta del envase es la reproducción de la pintura “Amanecer en Jinotega” del artista Álvaro Gaitán, quien refleja todas las características de esta noble región. Presto, una marca de…

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    #Café Presto rinde homenaje a la Ciudad de las Brumas con el lanzamiento de “Presto Edición Especial Jinotega”
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  • upsurge-esp
    25.01.2022 - 19 hours ago
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  • jcmbienesraices
    25.01.2022 - 20 hours ago

    ¡Demuéstrelo!

    https://jcmbienesraices.com/finanzas/

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  • jcmbienesraices
    25.01.2022 - 1 day ago

    El Río Yautepec es uno de los más importantes del Estado y alimenta balnearios increíbles (como Las Estacas).

    https://jcmbienesraices.com/propiedades/terreno-en-venta-en-yautepec-morelos/

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  • welele
    25.01.2022 - 1 day ago
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  • curlymangue
    25.01.2022 - 1 day ago

    Yo y mis circunstancias.

    Yo y mis circunstancias.

    Photo by Polina Tankilevitch on Pexels.com Tus circunstancias con otras personas, serán siempre diferentes aunque estés en la misma situación Vivimos en un mundo donde todo el mundo opina de todo el mundo. Muchos son  expertos en criticar tu forma de vida, vestir, peinar. No paras de oír consejos de todas partes de como deberías ser y comportarte como persona. Que trabajo o pareja deberías…

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    #afro motivación #cambio de ciudad #cambio de vida #entorno toxico#matrimonio#motivación#renovarse #yo y mis circunstancias
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  • oscarleyvamadridciudad
    05.01.2022 - 3 weeks ago

    Las Mejores Citas y Frases Célebres recopilacion Oscar Leyva 2022 #17

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  • babystarlightbeard
    25.01.2022 - 1 day ago

    Ver "CIRO MURAYAMA DEFIENDE la AUTONOMÍA DEL INE con TERE VALE y CARLOS ALAZRAKI | ATYPICAL TE VE" en YouTube

    DEFENDAMOS AL "INE"... DEMOCRACIA E INDEPENDENCIA DE LOS MEXICANOS ❤️🇲🇽🇲🇽🇲🇽.... 😎👍🏻❤️🇲🇽🇲🇽🇲🇽🇲🇽🇲🇽🇲🇽🇲🇽🇲🇽🇲🇽🇲🇽🌠🌠🌠🌠🌠🌠🌠🌠🌠🌠🌠🌠🌠

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  • hipolitojuarezs
    24.01.2022 - 1 day ago

    MITOLOGÍAS

    Monterrey, Nuevo León

    Diciembre 2021

    HJS

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