#mapache Tumblr posts

  • kentoangel
    16.01.2022 - 4 days ago

    gorgeous gorgeous girls read smut after they’ve had a whole bottle of coffee and gorgeous gorgeous girls wake up until 1 pm because it’s their day off <3

    #delete later #nah bc now it’s 4:03 am #if my mother saw me now she would’ve yanked my phone out of my hand #and would have said: hija de tu pinche madre por eso pareces un mapache POR QUE NO DUERMES #i should call her
    View Full
  • welele
    15.01.2022 - 4 days ago
    pic.twitter.com/B1bRmj2Yn1
    — Secu (@seculito_) January 15, 2022
    View Full
  • thexenofaerie
    10.01.2022 - 1 week ago

    mapachanesic

    MAPACHANESIC: a gender related to having raccoons as your comfort animal

    IMAGE ID: seven stripes going from a three-stripe blue gradient from average to light, grey, and a three-stripe brown gradient going from light to average. all stripes are of the same thickness except for the grey one in the middle which is as thick as three smaller stripes.

    ETYMOLOGY:

    mapach- from the spanish mapache meaning raccoon

    -anesic from the greek anesi meaning comfort

    COLOR MEANINGS:

    yellow for bees

    blue for a feeling of safety/comfort

    grey representing both of these things

    WHO CAN USE THIS LABEL: whoever wants to!

    REQUESTED BY: @mirroard​

    View Full
  • yesmapacheuwu
    06.01.2022 - 1 week ago

    Iris🐈📖

    Edad: 6 años

    Estatura: 112.22cm

    Especie : gata

    Color : blanca con manchas castallo

    Personalidad: callada , observadora, amable y sincera

    Es una niña prodigio 📖🐈✏

    Iris y Alan son Best friend 👊🥺

    View Full
  • rakunatelier
    04.01.2022 - 2 weeks ago

    Ruk and Parl, the Fluffy Friends #redpanda #小熊猫 #レッサーパンダ #레서판다 #raccoon #racoon #waschbär #mapache #あらいぐま #Енот #너구리 https://www.instagram.com/p/CYTMdWoMZ2u/?utm_medium=tumblr

    View Full
  • empresa-oscura
    27.12.2021 - 3 weeks ago

    Especial Navideño Atrasado 2x1...27/12/21

    Este año... 

    Ayuden a sus artistas locales comprando sus comisiones. Participación de @pachimapache-blog

    El Rey Rata. 

    Navidad salvada!

    View Full
  • peliydoritos
    27.12.2021 - 3 weeks ago
    View Full
  • peliydoritos
    17.12.2021 - 1 mont ago

    directos de mapaches *- * salen mas animales, gansos, zarigueyas, ardillas...

    View Full
  • jukeboxofjellycat
    14.12.2021 - 1 mont ago
    View Full
  • indalesio-cuentos
    13.12.2021 - 1 mont ago

    MAPACHE MAPACHE

    MAPACHE MAPACHE

    I.

    Nos recibió el cielo estrellado: arriba, la vasta oscuridad salpicada de millones de relucientes cristales, abajo, la furia del raudo oleaje galopaba para estrellarse contra la playa que acariciaba nuestros pies. La llama de una fogata lejana; la única luz encendida por seres humanos en kilómetros a la redonda. Ensordecidos de tanto mar, y enceguecidos de tanta oscuridad espacial, conscientes de nuestra escala en ese descomunal entramado, volteamos para ver nuestros ojos. En su mirada vi reflejado el firmamento que cobijaba mi espalda. La humedad en el ambiente se aferraba a la jugosa carne de sus labios, les provocaba brillar. Un par de sonrisas sincronizadas, y el corazón y pecho henchidos de suspiros y sangre caliente. Aquel paraíso daba impresiones de ser eterno.

    Encontramos Mapache Mapache sin querer. Los dos habíamos tenido días muy complicados en el trabajo, aunque mi acompañante se encontraba especialmente triste; yo sólo había tenido un par de problemas con un par de clientes en la semana, y su preocupación principal de todo el mes tenía que ver más con el miedo a perder su empleo, que con el odio que le tenía a éste. De ahí la buena idea (sigo creyendo) de utilizar nuestros ahorros para tener un fin de semana en la playa. Luego vino nuestro primer error, el de tomar nuestras vacaciones durante la temporada alta; así, lo que debieron ser unas tranquilas vacaciones en un complejo de lujo, se convirtió en una especie de fin de semana en un balneario artificial lleno de gente que parecía representar a los diferentes compañeros de la oficina, pero acompañados por sus esposas e hijos. Para colmo, el hotel, quién sabe con qué intenciones, había dispuesto un cerco de cuerdas y boyas para separar los abismos oceánicos de aquellas personas valientes que se atrevían a lanzarse a sus aguas, confiando el peso y valor de sus cuerpos al humor que le diera la gana tener al oleaje. A veces aliadas, otras veces verdugas, fueron esas feroces corrientes de las que el hotel nos protegía, cuya extensión completa se alcanzaba a ver desde el balcón de nuestra habitación, las que nos motivaron a explorar el terreno selvático que las escoltaba en paralelo a la playa y se desplegaba enfrente nuestro. En cuanto mi acompañante manifestó la idea, yo ya estaba llenando algunas botellas con agua de la llave del grifo y preparando una mochila con algunas frutas para el camino.

    Los primeros kilómetros fueron los mejores. Caminamos por la orilla de la playa hasta que los edificios se convirtieron en naturaleza verde y de vez en cuando, cada que algún árbol llamaba nuestra atención, nos atrevíamos a penetrar en la vegetación para descubrir, de paso, que la vida daba la impresión de ser más misteriosa y abundante conforme nos alejábamos de los territorios humanos: la multitud de insectos bellos que transitaba entre las raíces de las plantas parecía ser la sangre que daba vida al lugar. Después de un rato, incluso, el oleaje nos regaló la vista de descomunal concha de un caracol marino en cuyo relieve fuimos capaces de ver la misma geometría sagrada que nos conducía. En nuestro oído izquierdo, la furia del mar nos recordaba, incesante, los peligros de recorrer sus senderos. En nuestra oreja derecha, el susurro de las aves y el follaje nos acariciaba la escucha, pues aprovechaban la fresca brisa para recordarnos, dulcemente, que estábamos siendo observados en caso de no tener buenas intenciones. Cada tanto nos retábamos a correr hasta cierta roca o tronco, sólo para abrazarnos al llegar a la meta y voltear a ver el rastro que dejaban nuestras huellas hasta hacerse indistinguibles entre sí. Su piel quedaba empapada en el delicioso elixir de sus transpiraciones, los reflejos de la luz del sol se antojaban exquisitos al relucir sobre la humedad de su carne. Corríamos hasta caer de rodillas contra la arena, donde reíamos abrazados. Así, pasaron las horas, y conforme avanzaba la tarde, dejamos de jugar y nos dedicamos a acurrucarnos al ritmo de nuestra marcha y pulsos sincronizados, cada vez más apretados, para conservar el calor que la suave y fresca brisa marina comenzaba a arrebatarnos. Fue entonces que creí verlos por primera vez, aunque en un principio los confundí con luciérnagas: de entre la espesa yerba se asomaban, de vez en cuando, reflejos de luces amarillas que titilaban de par en par como si fuesen miradas.

    Llegamos hasta una roca gigantesca justo cuando la luz del sol apagó sus últimas llamas; su rostro era lo único brillante en medio de aquellas tinieblas. La pared de piedras nos cerraba el paso por la playa, y, por las furiosas olas que le azotaban, y las filosas defensas que brotaban de su estructura, parecía no haber manera de cruzar. Sólo después de besarnos, tomamos la decisión de cortar camino cruzando por las penumbras de la selva (en el tremor de su lengua descubrí mis propios miedos: sobre todo el de no volver a beber de nuestros labios jamás). Tomados de la mano, caminamos hacia la entrada del bosque, donde nos esperaba el origen de aquellos ojos vigilantes que comenzaron a seguirnos cuando la noche se apoderó del cielo: un mapache parado sobre sus patas traseras estiraba el hocico para olisquearnos, detrás de él otros dos nos miraban y erizaban su pelaje, como montando guardia. La sabandija exploró el aire para reconocernos, y tras inspeccionarnos con esa mirada feral, tan ajena y desprovista de emociones, después de un rato durante el cual permaneció completamente erguido, como queriendo dejar claro que éramos afortunados de ser sus invitados, se puso en marcha con intenciones claras de querer guiarnos hacia algún lugar enclavado en el verdor de su reino. Lo seguimos.

    El animal y sus compañeros eran muy rápidos, y a nuestra carrera por no perderlo de vista se iban sumando más ejemplares de su especie: salían de todos lados, corrían a nuestro alrededor, entre nuestras piernas, sin preocuparles ser pisados, de rama en rama o entre las raíces de los árboles y, si tropezábamos, chillaban para esperarnos, si dábamos vuelta en el lugar equivocado, bloqueaban nuestro camino y nos pelaban los dientes para no errar la dirección. Debo confesar que todavía no los perdono por aventarme un par de mordidas, cuando querían que cruzáramos por un río muy bravo cuya corriente parecía peligrosa. Al final, nos obligaron a nadar en él; eso sí, la recompensa por mojarnos hasta las axilas valió el baño de agua helada.

    Del otro lado del río se daba lugar una inmensa playa con forma de media luna que parecía ser la puerta no al Pacífico, sino al Universo entero. La Luna era nueva y el brillo de las infinitas estrellas nos permitió separar al Mar del Cielo. Sobre la Playa, decenas de mapaches hurgaban en la Arena. Parecía un sueño. Y no éramos las únicas personas en el lugar; como mencioné al principio, algunos otros, a lo lejos, calentaban sus cuerpos al calor de una fogata humeante.

    Nosotros simplemente nos echamos bocarriba sobre la arena. Nos miramos un par de segundos para sonreír al mismo tiempo, y luego regresamos, cada quién, a nuestros asuntos astrales y más íntimos. El cielo parecía salpicado de diamantes. Conforme más veía el firmamento, más estrellas, cada vez más relucientes, se daban cita en él. Mi acompañante no lo notó, pero dediqué varios minutos a ver el cielo en el espejo de sus ojos. Le vi sonreír y dejar salir una lágrima. De su boca entreabierta se asomaban sus suspiros, que también deseaban impregnarse del viento con sabor a sal humedecida que provocaba a nuestra piel cubrirse de sudor. Cuando la inspección que una familia de cangrejos curiosos organizó en nuestros pies nos obligó a levantarnos de golpe, las risas compartidas por el susto inesperado pronto se convirtieron en caricias y tiernos besos. Hicimos el amor con la mitad del cuerpo siendo acariciado por la espuma del mar, y luego buscamos un lugar seco para disfrutar del arrullo del oleaje. Dormimos tan plácidamente, que no logré distinguir en qué momento comencé a confundir la realidad con los sueños de aquella noche.

    II.

    Los primeros rayos de sol del día nos despertaron. Pasamos la mañana entera nadando, y por la tarde descansamos, hicimos el amor, y descansamos de hacerlo, en ese orden, repetidas veces durante aquel fin de semana. Los mapaches traían fruta y otros comestibles exóticos que lavamos con agua de mar; parecían desear que nos quedáramos. Y como la fogata que ardía a unos cientos de metros de nosotros no paraba de humear y el sol ya comenzaba a ocultarse, el segundo día nos acercamos a interactuar con esas otras 3 personas, que parecían ser las únicas a la redonda, para llevarnos una sorpresa al enterarnos sobre su olvido en referencia a la duración de su estancia en aquel paraíso.

    ¿Cuánto tiempo estuvimos nosotros en esa playa?, ¿y si cada que hacíamos el amor quedábamos tan cansados que lo que creíamos siestas, se trataban en realidad de jornadas de sueño maratónicas que duraban días enteros? Bien pudo ser de esa manera; a su lado, en ese lugar, perdí toda noción del tiempo: me daba igual si el sol salía o se ponía, comíamos cuando nos daba hambre, y nos amábamos cuando sentíamos la urgente necesidad de hacerlo, para después dormir, soñar, vivir… Además, los mapaches se encargaban de alimentarnos a cambio de breves caricias y apapachos en agradecimiento por su generosa atención. Según los 3 de la fogata, los mapaches les habían robado sus cosas para obligarlos a llegar allá. ¿Habrán sido mapaches realmente? Uno de los individuos del fuego aseguraba haber visto a uno de ellos mudar de piel, y yo mismo me di cuenta de que a cierta hora de la noche, todos se concentraban en un lugar apartado de nosotros formando un círculo muy cerrado, para volver a hurgar en la arena justo antes de que los primeros rayos de sol salieran. La verdad, no importaba. Fue una verdadera delicia poder haber estado ahí tanto tiempo. Aunque siempre tuvimos la consciencia de que existía una fecha de regreso que resultaba imposible evitar. Y ésta llegó.

    Nos encontrábamos tomados de las manos. El atardecer ardía infernal delante nuestro; las aguas parecían hervir. Llorábamos sonriendo. Yo unía mis lágrimas a las suyas y las recogía con mi mejilla izquierda. Los mapaches ya nos estaban esperando a la entrada del sendero que conducía al río.

    III.

    Desde que escuchamos las turbinas del avión, supimos que ya nada volvería a ser igual. Debo confesar que miré con mucha emoción una transportadora en que viajaba un gato al que confundí con uno de nuestros amigos de cola anillada. Debí haber lucido como un idiota ante la dueña, que se alejó velozmente, cuando me acerqué a su minino con una sonrisa sincera tallada en todas mis facciones. De regreso a nuestro hogar, de tan tristes, no dormimos. Nos consolamos en un abrazo silencioso que duró toda la noche, y suspiramos en el oído del otro cada que la nostalgia acumulada excedía las capacidades del cuerpo físico y nos pedía ser manifestada.

    Regresamos a nuestros trabajos, nuestros odiosos trabajos, y aunque lográbamos encontrar refugio en los abrazos dados, no volví a ver en sus ojos la misma felicidad provocada por un atardecer de fuego muriendo en la misteriosa oscuridad del mar. Para mí, el regreso fue más pesado. No sólo me fastidiaba más el ambiente laboral, sino que extrañaba, a pesar de que a mi acompañante parecía no haberle afectado demasiado el regreso, sabernos felices y sin preocupaciones en aquel lugar de cuya existencia comenzaba a dudar. Mi pareja y yo pasamos más o menos por las mismas fases del luto. Limitamos nuestra plática al máximo durante un periodo; había días en que, a pesar de consolarnos con sonrisas de apoyo, no dejábamos el más mínimo sollozo de nuestros pulmones. Nos daba por no poder dormir, y aunque visitamos a varios médicos, ninguno pudo ayudar con nuestro insomnio, hasta que decidimos hacerlo por turnos para que las afectaciones del insomnio en uno sirvieran para velar por el sueño del otro. ¡Ay!, ¡cuánto me enternecía descubrirle mirando las fotos de mapaches que se encontraba en internet!, ¡cuántas veces fui sorprendido analizando el mapa satelital del buscador en la computadora, en caso de que algún prado con forma de media luna, a lado de la playa que recorrimos aquella vez, me pareciera conocido! Nada. Así pasaron los meses hasta que el tiempo, o la resignación, nos devolvió la sonrisa. Incluso yo llegué a tener días sin recordar una sola imagen de aquella visita que, tal vez en sueños, habíamos hecho al paraíso.

    Cierta noche, en que yo verificaba los pagos de la renta y algunos insumos de la casa, y mi pareja revisaba de los electrónicos en el desván debajo de las escaleras cuáles eran susceptibles de venta, volví a sentirme tan agobiado como lo había hecho antes de aquellas vacaciones casi olvidadas. Era domingo por la noche, la aproximación del tortuoso lunes viciaba el aire, los grillos cantaban y yo no podía despegar los ojos de las deudas y los retrasos de la renta que atiborraban nuestros correos, el físico y el electrónico. Mientras miraba las cifras impresas en mis solicitudes de pago, y me preguntaba si esa tinta también me la estarían cobrando con los intereses de atraso, también me preguntaba cómo se lo comunicaría a mi acompañante sin que ello le arruinara la semana. Sin más, y, quién sabe durante cuánto tiempo, comencé a analizar todas las posibles soluciones a nuestros problemas: si alguno de los dos tomaba dos trabajos y el otro tres, cambiando algunos productos de la despensa por otros más baratos, pidiendo préstamos a alguno de nuestros familiares, al banco, y a una institución de esas que se anuncian en el transporte público... quería explotar, y me dispuse a hacerlo: jalé muchísimo aire como para gritar y ser escuchado a varias cuadras a la redonda, pero el sondeo que hice del ambiente me provocó notar que los grillos habían cesado su canto y contuve el grito. Silencio. La casa parecía estar sola. Me levanté con cuidado y me dirigí hacia las escaleras para verificar que todo estuviera bien, y cuando llegué al desván, tomé el vaivén de las puertas de madera como un mal presagio; por un instante me sentí completamente solo, y cuando miré al fondo del pequeño almacén, el parpadeo de 2 luces amarillas me devolvió el alma. En ese momento escuché abrirse la puerta principal de nuestro hogar, y fui a ver:

    Por la puerta entraba un río de pelos grises y colas anilladas. Varias docenas de pequeños dientes y garras afiladas se hicieron rápidamente de todos los alimentos en el departamento y comenzaron a guardarlo en todo lo que les pareciera un recipiente. Yo estaba completamente desconcertado, ¿y si nunca había dejado Mapache Mapache, y todo eso se trataba de algún sueño tenido sobre la arena en la playa con forma de media luna? Daba igual; cuando pasé a la cocina y descubrí a mi amor llenando todas nuestras botellas y frascos con agua, dejó de interesarme si existe diferencia entre la realidad y el sueño, y corrí a ayudar a empacar algunos alimentos. Nos esperaba un viaje largo.

    View Full
  • peliydoritos
    13.12.2021 - 1 mont ago
    View Full
  • vazaez
    07.12.2021 - 1 mont ago

    Mapachito 😔❤️

    View Full
  • rakunatelier
    06.12.2021 - 1 mont ago

    Good fellas Parl the Red Panda & Rodo and Sama the Hobbit Raccoons are best friends! You can find their patterns in my stores: Etsy, LoveCrafts and Ravelry #ParltheRedPanda #RodoandSamatheHobbitRaccoons #redpanda #小熊猫 #レッサーパンダ #레서판다 #raccoon #racoon #waschbär #mapache #あらいぐま #Енот #너구리 #cataniacrochetteam #redpandalovers #crochettherapy #makersgonnashare https://www.instagram.com/rakunatelier/p/CXJotkGrjyq/?utm_medium=tumblr

    View Full
  • mylifeisinthelight
    06.12.2021 - 1 mont ago

    I love you, now and always 🦝💘🦝

    View Full
  • kandy-shadow
    01.12.2021 - 1 mont ago
    View Full
  • welele
    30.11.2021 - 1 mont ago
    View Full
  • kandy-shadow
    30.11.2021 - 1 mont ago

    MAPACHE NEGRO >:3

    -------------------------------------------------------

    Hace poco fue el cumpleaños de mapache negro, y por la ocasión, le hice unos dibujitos; el dibujo de mapache con sus husbandos lo hice a la carrera TwT.

    View Full