#namjoon Tumblr posts

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  • aricastmblr
    18.06.2021 - 12 minutes ago

    Rkive Yongsan

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  • justbangtanscrack
    18.06.2021 - 16 minutes ago

    no matter what studio joon moves into, he will always put this pic right next to him T_T

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  • btsaudge
    18.06.2021 - 19 minutes ago

    yeah, i'm gonna need joon to set up my office for me because this is aesthetic ideals right here

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  • ikoocaina
    18.06.2021 - 21 minutes ago

    La Ocasión

    knj x lector x jjk

     Estaba viendo uno de esos momentos donde te preguntas el típico "¿Qué estoy haciendo con mi vida?" ¿Yo de verdad estaba planteándome la posibilidad de aceptar ESA propuesta?

     Mi celular sonó encima de la mesa sacándome de un empujón de mi estado. Lo miré un segundo de reojo… si, era ESA persona.

     Atendí mientras me fijaba la hora en la barra superior del teléfono, eran las ocho…

    —   Eh..., hola —me apresuré a responder.

    —   ¿Qué hacías?

    —   Estaba por ver una película —mentí.

     Del otro lado de la llamada se escuchó una pequeña risa acompañada de un: — Me estás mintiendo ¿verdad?

    —   ¿Necesitabas algo?

    —   Ah..., ya entendí. Estas pensando en lo que te propuse, ¿no?

    —   Te estoy diciendo que no... —dije tontamente.

    —   Dime lo que pensaste. Eso me excita. —y el tono en el que lo dijo, oscuro, grave y sensual, su voz era narcótica.

    —   Solo imagine una situación —le contesté.

    —   ¿Y te gustó la imagen?

    —   No sé.

    —   ¿Qué te imaginaste?

    —   Namjoon, ¿vos qué pensas que imaginé? ¿Que hacíamos una pijamada y nos pintábamos las uñas? —soné tan adolescente que quise darme un cabezazo contra la mesa.

    —   Estás muy a la defensiva, eso me dice que te gustó lo que imaginaste pero te da vergüenza. ¿Estoy en lo correcto? —inquirió.

    —   No —respondí.

    —   ¿No? No sé qué te imaginaste pero estoy seguro que te gustará cuando estés entre nosotros dos. Los dos cojiendote a la vez. Te lo podemos hacer despacio, a Jungkook le gusta así. —cerré los ojos. Todo mi cuerpo temblaba. Todo mi cuerpo ardía—. ¿Quieres hacerlo?

     Parpadeé varias veces tratando de imaginar cómo gemirían en mi oído, cómo me sentiría estar en el medio, cómo... no.

    —   ¿Llamabas para algo en específico?

    —   Bueno, supongo que se acabó el juego telefónico.

    —   Sí. Se acabó. —me acomode mejor en mi cama—. Dime.

    —   Nada, te llamaba para decirte que en lugar de a las nueve y media, estés preparada a las diez. Paso a esa hora.

    —   Esa información la podrías haber mandado en un Whatsapp...

    —   Quería escuchar tu voz. No te toques demasiado pensando en nosotros…

     Colgué con una sonrisa tonta en la boca y quedé mirando la pantalla apagada del celular. Me levanté con un suspiro y me fui hacia el baño.

     Después de una larga ducha, me ondulé el cabello y me puse la mejor ropa interior que tenía mientras me convencía a mí misma de que solo era una cena con dos chicos….

     Eran las diez en punto y ahí me encontraba, mirando por mi ventana a ver si aparecía quien tanto esperaba. Dije que no, podría haberle mandado un mensaje diciendo que no viniera a buscarme, incluso pensé en inventar una enfermedad para no ir a esa cena, pero ahí estaba… escuchando la bocina de su auto fuera de mi puerta.

     Salí de mi casa mirando hacia todos lados por si por alguna casualidad de la vida, apareciese alguien conocido. Pero eso no pasó.

     Llegué el Mercedes Benz GT63S de Namjoon, la puerta estaba abierta así que solo entre de inmediato en el asiento del copiloto.

    —   Estoy segura que me voy a volver loca. No sé por qué no estoy en mi casa en pijama comiendo una napolitana con papas fritas.

    —   Te perderías el show de Namjoon intentando cocinar y al final pidiendo rappi.

     Me giré asustada para encontrar a Jungkook al volante, con esa mueca característica en su boca que no llegaba a ser una sonrisa.

     Llevaba una remera negra, con una campera azul marino a cuadros que hacía conjunto con el pantalón y el cabello recogido en una coleta con pequeños mechones sueltos.

    —   Pensaba que...

    —   Vamos —dijo.

     Asentí y me quedé callada. Él puso el coche en marcha y salimos de allí sin mediar palabra.

    —   ¿Puedo poner música? —pregunté.

    —   Si. Espera. —pulsó los mandos del sonido que tenía en el volante y comenzó a sonar La Ocasión.

    —   Me gusta.

    —   ¿Sí? —preguntó sin mirarme—. No te imaginaba escuchando esta música. 

    —   ¿Y qué música te imaginabas que escucho?

    —   Y no sé. ¿Pop?

     Me reí y él esbozó una media sonrisa de lado: — A veces escucho pop, pero no es mi género preferido —susurré—. Agregando que, podía haberme ido yo sola a su casa.

    —   No importa.

    —   No hablas mucho —comenté.

    —   Relájate. El silencio no es malo. Solo... relájate.

    —   Ya... —dije mirando por la ventanilla. Relajarse en aquella situación no era fácil.

    —   Namjoon puede llegar a ser muy confianzudo —comentó—. Pero al final vos mandas y nosotros solo tratamos de obedecer. 

     Y ese comentario terminó de dejarme fuera de órbita. ¿Pero estos chicos no conocían las conversaciones superficiales? Bueno, de introducir cosas me parece que sabían demasiado. Después de eso...

     Jungkook bajó al garaje con una habilidad que seguro yo habría dejado el auto estampado contra alguna columna. Apagó el motor y salimos del auto.

    —   Bueno, ¿vamos?

     Solo asentí y lo seguí fuera del coche. Pasos sobre el cemento del garaje. El zumbido del tubo fluorescente del ascensor. El silencio denso envolviéndolo todo. El sonido de llaves en el bolsillo de su pantalón... A la derecha una terraza, donde Namjoon trataba de terminar de preparar la mesa. 

     Todo estaba iluminado por una hilera de luces blancas y sobre la mesa ondeaban unas cuantas velas. Un poco de brisa me acarició el pelo y Jungkook me pidió que me sentara. En la mesa se podía ver un poco de ensalada con cortes diferentes de carne. Namjoon me trajo una copa de vino acompañado de una sonrisa como saludo y se sentó en la cabecera de la mesa, a mi lado. Frente a mí, Jungkook.

     Era gracioso como desde el salón sonaba la misma canción que cuando veníamos en el auto con Jungkook.

    —   ¿El departamento es de ustedes? —pregunté para tratar de sacar algún tipo de conversación antes de empezar a comer.

    —   De Nam —respondió Jungkook al tiempo que alcanzaba el vino.

    —   Era de mis padres —aclaró el nombrado—. Era demasiado grande para mí. Cuando conocí a Kook, él estaba buscando un departamento y a mí me sobraba lugar. Aunque por aquel entonces no se parecía en nada a lo que es ahora.

    —   ¿El piso o Jungkook? —bromeé.

    —   Buena pregunta —apuntó—. Pero supongo que ninguno de los dos.

    —   El departamento estaba lleno de muebles viejos y ratas, y Kook llevaba el cabello corto y en ese entonces no le gustaba compartir pero aprendió.

    —   Namjoon llevaba rastas —contraatacó.

    —   Cuando yo empecé a trabajar me gasté parte en renovar el departamento y Jungkook ya era como de la casa. Somos amigos, nos llevamos bien y...

    —   Y les gusta compartir cosas... —dije antes de meterme un poco de ensalada en la boca.

    —   —Ni yo mismo lo hubiera definido tan bien —replicó Namjoon.

    —   ¿Vos vivís sola? —inquirió Jungkook.

    —   Sí. Prefiero vivir sola. Para mí es un lujo poder entrar y salir sin dar explicaciones a nadie.

    —   Tal cual. Así nadie te molesta cuando te pones a imaginar cosas —contestó Namjoon.

     Kook empezó a reír y yo me sonrojé.

    —   Ah, sí, Nam ya me contó todo. Todo bien, ¿no? ¿Imaginaste cositas lindas conmigo? —me preguntó con una sonrisita insolente.

    —   Bueno, no era para tanto, ¿no? Solo éramos tres personas cenando, tres personas conociéndose un poco mejor. No pasaba nada.

    —   La ensalada está rica —apunté.

    —   Le incomodan los silencios —le aclaró Jungkook a Namjoon.

    —   ¿Te incomodan? Bueno, no te preocupes. Intentaremos llenarlos con sonidos —me guiñó un ojo.

     Me atraganté con el vino y me puse a toser.

    —   Qué impresionable —exclamó Jungkook mirándome.

    —   Pero... —conseguí decir.

    —   No se vale poner en pedo.

    —   La cosa es que te relajes un poco, no que termines inconsciente —apuntó Jungkook con sorna.

    —   ¿Eso es todo lo que voy a hacer? ¿Tomar, relajarme y después...? 

    —   En teoría… —respondieron los dos a la vez.

    —   Bueno, esto es raro.

    —   No lo es —afirmó Namjoon antes de meterse un pedazo de carne en la boca.

    —   ¿Qué hay de malo? —planteó Jungkook.

    —   ¿Qué hay de malo en qué exactamente? —pregunté haciéndome la tonta.

    —   En cojer los tres —respondió Jungkook.

    —   Bien. No se iban por las ramas...

    —   Mierda...

    —   Sí, mierda —se burló Namjoon.

    —   Es que, no sé muy bien cómo es esto. Porque, si no he entendido mal, la cuestión es que les gusta, bueno...

    —   Acostarnos con la misma mujer —puntualizó Namjoon.

    —   Y ¿qué hay de malo? Quiero decir..., cuando algo es moralmente reprochable de verdad es porque afecta de forma negativa a alguien, ¿no? ¿A quién hace daño que tú explores un poco dónde están los límites de tu propia sexualidad? —puntualizó Jungkook.

    —   ¿No debería hacernos daño a nosotros mismos? —señalé—. Quiero decir que, sumergirse en el vicio sexual es...

    —   ¿Vicio sexual? Bueno, cualquier acto sexual que no tenga fines reproductivos es vicio entonces. Eso solo son mentiras moralistas. Lo cierto es que hablamos de costumbre más que de moral. Alguien dijo que el sexo era de dos en dos y entre hombres y mujeres y nosotros parece que no tenemos los huevos suficientes para ponerlo en entredicho.

    —   Qué conversación más rara para una cena —suspiré—. Me parece raro o poco normal el cómo me lo plantearon. ¿Qué quieren que les diga?

    —   Esto va así. Fases: primero rechazo. Después curiosidad. Luego negación. Más tarde aceptación —dispuso Jungkook muy seguro de lo que decía.

    —   Tengo preguntas.

    —   Tiene preguntas —dijo en tono jocoso Jungkook.

    —   ¿Y si solo cenamos? —preguntó Namjoon—. Al menos por ahora...

     Como bien había apuntado Jungkook, el silencio me molestaba, así que les pregunté acerca de sus trabajos y cosas banales. La conversación se volvió fluida, normal y divertida. Por debajo, la canción que sonaba en el parlante.

     Una vez terminamos de cenar, mientras hablábamos sobre historias para no dormir, fuimos trasladando platos sucios a la cocina. Namjoon sacó unos pequeños cupcakes de chocolate de la nevera, los sirvió en un bonito plato rectangular y fue a buscar unos frutos rojos.

     Jungkook estaba apoyado en la mesada y yo me encontraba frente a él. Namjoon dejó el plato con el postre encima de la encimera, y agarro uno de los cupcakes, que se desmoronó mostrando un líquido de chocolate salir de su interior. Sus dedos manchados de chocolate fueron directos hasta mis labios, que se entreabrieron de forma instintiva. Primero manchó la superficie y cuando mi lengua salió tímidamente para lamer las gotas, se introdujeron un poco dentro de mi boca.

    —   ¿Te gusta? —preguntó con ese tono oscuro y grave que le secuestraba la voz cuando la situación se encendía.

     Asentí. Miré a Jungkook, que seguía atento los movimientos de mi boca. Namjoon se acercó y me susurró que lamiera bien sus dedos; al ver que yo tenía los ojos puestos en la tercera persona que ocupaba la cocina, me cogió la barbilla con la otra mano y me obligó a dirigir la vista hacia él.

    —   Mírame a mí.

     Agarre su mano y pasé la lengua por sus dos dedos saboreando y succionando ligeramente. Cuando terminé y le solté, fue su boca la que se acercó a la mía.

    —   Tienes una boca de escándalo. Casi no puedo pensar en otra cosa.

     La boca de él me recibió entreabierta; su lengua no tardó en adentrarse en busca de la mía y gemí de placer ante un beso tan contundente y demandante. Era el beso de un hombre que sabía lo que quería, en todos los sentidos. La atmósfera se cargó de electricidad cuando una especie de ronroneo salió de la garganta de Namjoon cuando mordí con cuidado su labio inferior. Sus manos acariciaron mis brazos y después, agarrándome de los hombros, me giró de cara a Jungkook, acomodando mi trasero apretado a su bragueta. Me apartó el pelo a un lado y su boca empezó a besarme el cuello, haciéndome gemir.

     Jungkook se acercó un poco y yo, al atisbar movimiento, abrí los ojos asustada.

    —   Tranquila... —susurró.

     Namjoon maniobró desde detrás hasta abrir el botón de mi pantalón y meter la mano dentro de la ropa interior. Sus dedos juguetearon sobre mi clítoris hasta arrancarme un gemido. Jungkook se acercó más. Le miré con los labios entreabiertos y las mejillas ardiendo cuando me acarició el pelo.

    —   ¿Siempre fuiste tan linda? —dijo con un hilo de voz.

     Jungkook deslizó los nudillos y los dedos por mi cara y después por mis labios en particular. Los labios se me curvaron en una sonrisa tímida y, por fin, él me sonrió. Levanté las manos hasta hundirlas en su agradecido y desordenado cabello y enredé los dedos entre sus mechones. Él se inclinó hacia mí y, despacio, se acercó.

    —   ¿Puedo besarte? —me preguntó.

     Los dedos de Namjoon seguían deslizándose terminando siempre el recorrido sobre mi clítoris. En un gemido ronco se dejó llevar hasta el fondo de mí y me penetró con dos dedos. Cuando los arqueó en mi interior, fui yo misma la que acercó a Jungkook hasta mi boca y nos fundimos en un beso. No me lo podía creer. 

     Aún notaba el sabor de la saliva de Namjoon cuando se mezcló con la de él. Jungkook besaba diferente, pero increíblemente bien. Había menos urgencia y algo mucho más caliente, como prohibido. Era lento, tortuoso y... algo tierno. Los movimientos de su lengua, lentos y decadentes, me arrancaron un ronroneo de placer.

    —   ¿Ves? —susurró Namjoon junto a mi oído—. Puedes tenernos cuando quieras y cuanto quieras.

     Volví a acercar a Jungkook a mi boca y nos besamos hondamente. Empecé a gemir dentro de sus labios a medida que el movimiento de los dedos de Namjoon se aceleraba. 

     Jungkook se alejó un poco de mí y le dijo a Nam, con voz suave, que frenara.

    —   Se va a correr.

    —   No, todavía no... —reprochó Namjoon.

     Asentí como pude y en cuanto Namjoon sacó la mano de dentro de mi ropa, Jungkook tiró de mí hasta envolverme entre sus brazos y besarme.

    —   ¿Me dejas llevarte a mi dormitorio? —me preguntó. No supe qué contestar. Estaba saturada de sensaciones—. Voy a besarte —añadió—. Y solo haré lo que tú quieras que haga. Pero tienes que saber que me muero por ver cómo te abandonas y te corres.

    —   Yo... no lo sé —dije.

    —   Pues averígualo...

     Jungkook volvió a besarme y cerré los ojos; sus brazos me cargaron sobre él y anduvo hasta su dormitorio. Él era narcótico y combinaba a la perfección con el de Namjoon, que deslizaba sus manos por mis brazos. La boca de Kook se deslizó por mi barbilla, mi cuello y después por mi escote. 

     Eché la cabeza hacia atrás, apoyándola en el pecho de Namjoon, que trataba de subir mi blusa de tirantes. Me aparté de los labios de Jungkook y levanté los brazos para desprenderme de otra pieza de ropa. Me saque las zapatillas y Namjoon me ayudó a quitarme los pantalones vaqueros; después Jungkook me subió de nuevo a sus brazos en un solo ademán, como si no pasase nada, y se dejó caer suavemente sobre la cama conmigo debajo. 

     Namjoon se quitó la camiseta y se desabrochó los pantalones. Vi por el rabillo del ojo cómo terminaba de desnudarse, hasta quedar solo con la ropa interior. Se acercó a la sencilla mesita de noche y sacó dos preservativos del cajón. Aquello me aterrorizó. ¿Los dos dentro de mí...?

    —   Para... —le pidió Jungkook—. La estás asustando.

    —   Ey bebé, no te asustes —dijo en un susurro Namjoon.

     Asentí y me costó horrores tragar saliva; tenía la boca seca y me di cuenta de que los dientes casi me castañeteaban.

     Namjoon me giró hacia él y abordó mis labios, besándome a escasos centímetros de Jungkook, que se quitó la camiseta. Se levantó de la cama y Namjoon aprovechó para echarse a mi lado, agarrarme de la cintura y subirme encima de su cuerpo para así frotarme instintivamente sobre su erección a lo que él gimió.

    —   Eso es, deja que Kook lo vea.

     Cerré los ojos al sentir unos labios en mi cuello y dos manos desabrochándome el sujetador. Mis pechos quedaron al descubierto y la lengua de Jungkook se deslizó por toda mi espalda como una enredadera para, finalmente, acomodarse de rodillas detrás de mí. Noté el bulto de su pene duro pegarse a mi trasero. Me moví y los dos se movieron conmigo, al unísono.

     Tiré de la ropa interior de Namjoon hacia abajo hasta destapar su erección y Jungkook me levantó en para quitarme también la mía. El corazón empezó a bombearme fuertemente en el pecho.

    —   ¿Qué estoy haciendo? —musité.

    —   ¿Quieres parar? —susurró Jungkook en mi oído.

    —   No. No. Sigan.

     Jungkook se recostó sobre mí y besó mi cuello con tantas ganas que estoy segura que dejo muchas marcas.

    —   Toma —dijo Namjoon pasándole un preservativo.

    —   ¿Quieres? —me preguntó Jungkook.

     Ni siquiera lo pensé. Me incorporé y tiré a Jungkook en la cama, abrí el preservativo y se lo puse lo más rápido que pude. 

     Me subí sobre él y me introduje su erección, que fue entrando en mí lentamente a pesar de lo húmeda que estaba. Era gruesa y mi cuerpo tiraba para dilatarse y acomodarse a su tamaño.

     Su gesto se contrajo de placer y se mordió con fuerza el labio inferior. Namjoon se apartó un poco, dejándonos hacer pero mirando de cerca. Yo moví las caderas encima de Jungkook con tantas ganas que le hice blasfemar.

     Alargué las manos y le toqué el pecho, clavando la yema de los dedos en sus pectorales, sin dejar de moverme. Los muslos me ardían del esfuerzo, pero algo dentro de mí me suplicaba que no parara.

     Namjoon terminó acercándose, sentí su boca en la nuca y uno de sus dedos jugar... detrás. 

     Me incliné hacia delante para besar a Jungkook, dejándome más accesible, y su dedo entró por completo para salir después.

    —   ¿Te gusta?—me preguntó.

    —   Sí —noté cómo me contraía, abrasada de calor por dentro.

     Namjoon siguió penetrándome con su dedo a la vez que yo me introducía la erección de Jungkook.

    —   Para..., para un segundo —me pidió.

     Tanto Jungkook como yo dejamos de movernos y Namjoon empujó hasta que la cabeza de su pene empezó a colarse dentro de mí. Me quejé y él paró entre jadeos; la sacó, la humedeció con saliva y volvió a intentarlo. Esta vez, de golpe, coló varios centímetros dentro de mí.

    —   ¡Ah! —volví a quejarme cuando una especie de rampa me partió por la mitad.

    —   Namjoon... —dijo con voz reprobatoria Jungkook.

    —   Ya está, ya está.

     Los tres nos quedamos quietos durante unos segundos. Los sentí palpitando dentro de mí. Estaba incómoda pero tan excitada y tan caliente que no se me pasó por la cabeza la idea de parar. Jungkook movió la cadera y Namjoon aprovechó para colarse un poco más hondo. 

     Me apoyé en el pecho de Namjoon con los ojos cerrados.

    —   ¿Bien? —me preguntó en un susurro.

     Asentí, dándoles permiso para seguir moviéndose, y fueron tomando ritmo. Uno hacia dentro, otro hacia fuera, primero con suavidad, después un poco más firmemente. No podría describir la sensación...

     Estábamos empezando a tomar ritmo y yo me sentía tan colapsada de sensaciones que lo más probable era que el orgasmo me estuviera esperando agazapado en un rincón..., hasta que se escuchó un chasquido y Jungkook movió las manos con loco.

    —   La puta que me parió... —se quejó—. Para, para. —Nos quedamos quietos y él me obligó a levantarme—. Se rompió...

    —   Mierda... —gimió Namjoon, que debía de estar muy cerca.

     Jungkook tiro de mí y saco parte del preservativo y después desenrolló la parte que había quedado en él para luego levantarse. Namjoon no se pudo contener y me embistió de nuevo. Sin tener a Jungkook dentro la penetración fue mucho más suave.

     Seguimos moviéndonos y Jungkook gruñó frustrado mientras abría el cajón de la mesita de noche en busca de otro condón.

     Estire una mano para agarrar a Jungkook por detrás de uno de sus muslos y cuando estaba a la altura de mi boca, me metí su erección dentro, sin darme opción a pensar más. Lanzó un grito contenido de placer y me encendí. Tenía un sabor dulzón y su piel olía de una manera deliciosa. 

     Las embestidas de Namjoon eran brutales y sentía la vibración de su pecho al contener sus gruñidos de placer.

     Abrí la boca y acaricié despacio con mi lengua la piel suave de Jungkook para después succionar con cuidado. Su mano se puso sobre la mía y marcó un ritmo aún más rápido.

    —   Chúpamela un poco más.

    —   La recibí en mi boca húmeda y empujó con fuerza provocándome una arcada.

    —   Perdón.

    —   Le gusta duro... —dijo Namjoon, que seguía enterrándose dentro de mí. La piel chasqueaba al chocar y separarse y notaba todo mi cuerpo húmedo de sudor y de flujo—. ¿Verdad?

     Miré a Jungkook a través de mis pestañas y asentí un poco. Él volvió a empujar fuerte y se agarró a mi pelo.

    —   ¿Puedo correrme en tu boca? —me pregunto.

     Asentí. Se mordió el labio y los tres nos fundimos en unos gemidos intensos que empezaron a rebotar contra las cuatro paredes del dormitorio. La primera en correrme fui yo. Miré a los ojos a Jungkook mientras lo hacía. 

     Jungkook fue el siguiente en terminar, lanzando su orgasmo al fondo de mi garganta, la siguiente descarga cayó sobre mis labios, al igual que la que vino después. Después de eso él se desplomó sobre la cama.

     Namjoon se agarró con fuerza a mis caderas y se dejó ir con dos estocadas más. La última hasta me dolió, pero era esa clase de dolor placentero por el que pasarías mil veces en la vida. 

    —   Qué desastre... —musitó Jungkook.

     Y a mí, que debería estar muerta de vergüenza, me entró la risa. Namjoon apoyó la frente en mi nuca y se echó a reír también. Jungkook nos miró sorprendido y también sonrió.

     Namjoon me besó en la sien justo antes de levantarse y andar a oscuras hacia el cuarto de baño que había junto a su habitación. Yo también me puse de pie con cuidado de no manchar las sábanas y Jungkook se incorporó también. 

     Entró por delante de mí en el cuarto de baño, donde solo encendió una de las luces, me llamó en un gesto y los dos nos metimos en la ducha. Abrió el agua, que salió inmediatamente templada y con la palma de su mano fue ayudándome a limpiarme.

    —   Bueno.

     Apoyé cansada la sien sobre su pectoral y sus dedos serpentearon sobre la piel de mi espalda mojada. Bajo su músculo sonaba rítmico el corazón, tranquilo, sereno, sosegado, constante.

    —   No puedo creer lo que acaba de pasar —susurré, empezando a ser consciente.

    —   Normalmente no es así. Suele salir bien. Te lo prometo; esto funciona. 

    —   No es eso —musité—. ¿Cuál era la segunda fase del proceso?

    —   Curiosidad. —Se rio mirándome.

    —   ¿Y la tercera?

    —   Rechazo.

     No dije nada. Jungkook miró la puerta entornada del baño y después me agarro en brazos, de manera que mis piernas rodearan su cadera y mis ojos quedaran a la altura de los suyos.

    —   Cada vez que creas que te arrepientes, llámame y te voy a hacer ver de por qué vale la pena arriesgarse a probar cosas nuevas.

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  • butt-dial
    18.06.2021 - 39 minutes ago

    bts debut was like hep hap swiggity swag i still remember cringing at it sorry guys

    #but i remember they were funny at least #and the first member that caught my attention was namjoon
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  • ikoocaina
    18.06.2021 - 45 minutes ago

    La Ocasión

    kmj x lector x jjk

     Estaba viendo uno de esos momentos donde te preguntas el típico "¿Qué estoy haciendo con mi vida?" ¿Yo de verdad estaba planteándome la posibilidad de aceptar ESA propuesta?

     Mi celular sonó encima de la mesa sacándome de un empujón de mi estado. Lo miré un segundo de reojo… si, era ESA persona.

     Atendí mientras me fijaba la hora en la barra superior del teléfono, eran las ocho…

    —   Eh..., hola —me apresuré a responder.

    —   ¿Qué hacías?

    —   Estaba por ver una película —mentí.

     Del otro lado de la llamada se escuchó una pequeña risa acompañada de un: — Me estás mintiendo ¿verdad?

    —   ¿Necesitabas algo?

    —   Ah..., ya entendí. Estas pensando en lo que te propuse, ¿no?

    —   Te estoy diciendo que no... —dije tontamente.

    —   Dime lo que pensaste. Eso me excita. —y el tono en el que lo dijo, oscuro, grave y sensual, su voz era narcótica.

    —   Solo imagine una situación —le contesté.

    —   ¿Y te gustó la imagen?

    —   No sé.

    —   ¿Qué te imaginaste?

    —   Namjoon, ¿vos qué pensas que imaginé? ¿Que hacíamos una pijamada y nos pintábamos las uñas? —soné tan adolescente que quise darme un cabezazo contra la mesa.

    —   Estás muy a la defensiva, eso me dice que te gustó lo que imaginaste pero te da vergüenza. ¿Estoy en lo correcto? —inquirió.

    —   No —respondí.

    —   ¿No? No sé qué te imaginaste pero estoy seguro que te gustará cuando estés entre nosotros dos. Los dos cojiendote a la vez. Te lo podemos hacer despacio, a Jungkook le gusta así. —cerré los ojos. Todo mi cuerpo temblaba. Todo mi cuerpo ardía—. ¿Quieres hacerlo?

     Parpadeé varias veces tratando de imaginar cómo gemirían en mi oído, cómo me sentiría estar en el medio, cómo... no.

    —   ¿Llamabas para algo en específico?

    —   Bueno, supongo que se acabó el juego telefónico.

    —   Sí. Se acabó. —me acomode mejor en mi cama—. Dime.

    —   Nada, te llamaba para decirte que en lugar de a las nueve y media, estés preparada a las diez. Paso a esa hora.

    —   Esa información la podrías haber mandado en un Whatsapp...

    —   Quería escuchar tu voz. No te toques demasiado pensando en nosotros…

     Colgué con una sonrisa tonta en la boca y quedé mirando la pantalla apagada del celular. Me levanté con un suspiro y me fui hacia el baño.

     Después de una larga ducha, me ondulé el cabello y me puse la mejor ropa interior que tenía mientras me convencía a mí misma de que solo era una cena con dos chicos….

     Eran las diez en punto y ahí me encontraba, mirando por mi ventana a ver si aparecía quien tanto esperaba. Dije que no, podría haberle mandado un mensaje diciendo que no viniera a buscarme, incluso pensé en inventar una enfermedad para no ir a esa cena, pero ahí estaba… escuchando la bocina de su auto fuera de mi puerta.

     Salí de mi casa mirando hacia todos lados por si por alguna casualidad de la vida, apareciese alguien conocido. Pero eso no pasó.

     Llegué el Mercedes Benz GT63S de Namjoon, la puerta estaba abierta así que solo entre de inmediato en el asiento del copiloto.

    —   Estoy segura que me voy a volver loca. No sé por qué no estoy en mi casa en pijama comiendo una napolitana con papas fritas.

    —   Te perderías el show de Namjoon intentando cocinar y al final pidiendo rappi.

     Me giré asustada para encontrar a Jungkook al volante, con esa mueca característica en su boca que no llegaba a ser una sonrisa.

     Llevaba una remera negra, con una campera azul marino a cuadros que hacía conjunto con el pantalón y el cabello recogido en una coleta con pequeños mechones sueltos.

    —   Pensaba que...

    —   Vamos —dijo.

     Asentí y me quedé callada. Él puso el coche en marcha y salimos de allí sin mediar palabra.

    —   ¿Puedo poner música? —pregunté.

    —   Si. Espera. —pulsó los mandos del sonido que tenía en el volante y comenzó a sonar La Ocasión.

    —   Me gusta.

    —   ¿Sí? —preguntó sin mirarme—. No te imaginaba escuchando esta música. 

    —   ¿Y qué música te imaginabas que escucho?

    —   Y no sé. ¿Pop?

     Me reí y él esbozó una media sonrisa de lado: — A veces escucho pop, pero no es mi género preferido —susurré—. Agregando que, podía haberme ido yo sola a su casa.

    —   No importa.

    —   No hablas mucho —comenté.

    —   Relájate. El silencio no es malo. Solo... relájate.

    —   Ya... —dije mirando por la ventanilla. Relajarse en aquella situación no era fácil.

    —   Namjoon puede llegar a ser muy confianzudo —comentó—. Pero al final vos mandas y nosotros solo tratamos de obedecer. 

     Y ese comentario terminó de dejarme fuera de órbita. ¿Pero estos chicos no conocían las conversaciones superficiales? Bueno, de introducir cosas me parece que sabían demasiado. Después de eso...

     Jungkook bajó al garaje con una habilidad que seguro yo habría dejado el auto estampado contra alguna columna. Apagó el motor y salimos del auto.

    —   Bueno, ¿vamos?

     Solo asentí y lo seguí fuera del coche. Pasos sobre el cemento del garaje. El zumbido del tubo fluorescente del ascensor. El silencio denso envolviéndolo todo. El sonido de llaves en el bolsillo de su pantalón... A la derecha una terraza, donde Namjoon trataba de terminar de preparar la mesa. 

     Todo estaba iluminado por una hilera de luces blancas y sobre la mesa ondeaban unas cuantas velas. Un poco de brisa me acarició el pelo y Jungkook me pidió que me sentara. En la mesa se podía ver un poco de ensalada con cortes diferentes de carne. Namjoon me trajo una copa de vino acompañado de una sonrisa como saludo y se sentó en la cabecera de la mesa, a mi lado. Frente a mí, Jungkook.

     Era gracioso como desde el salón sonaba la misma canción que cuando veníamos en el auto con Jungkook.

    —   ¿El departamento es de ustedes? —pregunté para tratar de sacar algún tipo de conversación antes de empezar a comer.

    —   De Nam —respondió Jungkook al tiempo que alcanzaba el vino.

    —   Era de mis padres —aclaró el nombrado—. Era demasiado grande para mí. Cuando conocí a Kook, él estaba buscando un departamento y a mí me sobraba lugar. Aunque por aquel entonces no se parecía en nada a lo que es ahora.

    —   ¿El piso o Jungkook? —bromeé.

    —   Buena pregunta —apuntó—. Pero supongo que ninguno de los dos.

    —   El departamento estaba lleno de muebles viejos y ratas, y Kook llevaba el cabello corto y en ese entonces no le gustaba compartir pero aprendió.

    —   Namjoon llevaba rastas —contraatacó.

    —   Cuando yo empecé a trabajar me gasté parte en renovar el departamento y Jungkook ya era como de la casa. Somos amigos, nos llevamos bien y...

    —   Y les gusta compartir cosas... —dije antes de meterme un poco de ensalada en la boca.

    —   —Ni yo mismo lo hubiera definido tan bien —replicó Namjoon.

    —   ¿Vos vivís sola? —inquirió Jungkook.

    —   Sí. Prefiero vivir sola. Para mí es un lujo poder entrar y salir sin dar explicaciones a nadie.

    —   Tal cual. Así nadie te molesta cuando te pones a imaginar cosas —contestó Namjoon.

     Kook empezó a reír y yo me sonrojé.

    —   Ah, sí, Nam ya me contó todo. Todo bien, ¿no? ¿Imaginaste cositas lindas conmigo? —me preguntó con una sonrisita insolente.

    —   Bueno, no era para tanto, ¿no? Solo éramos tres personas cenando, tres personas conociéndose un poco mejor. No pasaba nada.

    —   La ensalada está rica —apunté.

    —   Le incomodan los silencios —le aclaró Jungkook a Namjoon.

    —   ¿Te incomodan? Bueno, no te preocupes. Intentaremos llenarlos con sonidos —me guiñó un ojo.

     Me atraganté con el vino y me puse a toser.

    —   Qué impresionable —exclamó Jungkook mirándome.

    —   Pero... —conseguí decir.

    —   No se vale poner en pedo.

    —   La cosa es que te relajes un poco, no que termines inconsciente —apuntó Jungkook con sorna.

    —   ¿Eso es todo lo que voy a hacer? ¿Tomar, relajarme y después...? 

    —   En teoría… —respondieron los dos a la vez.

    —   Bueno, esto es raro.

    —   No lo es —afirmó Namjoon antes de meterse un pedazo de carne en la boca.

    —   ¿Qué hay de malo? —planteó Jungkook.

    —   ¿Qué hay de malo en qué exactamente? —pregunté haciéndome la tonta.

    —   En cojer los tres —respondió Jungkook.

    —   Bien. No se iban por las ramas...

    —   Mierda...

    —   Sí, mierda —se burló Namjoon.

    —   Es que, no sé muy bien cómo es esto. Porque, si no he entendido mal, la cuestión es que les gusta, bueno...

    —   Acostarnos con la misma mujer —puntualizó Namjoon.

    —   Y ¿qué hay de malo? Quiero decir..., cuando algo es moralmente reprochable de verdad es porque afecta de forma negativa a alguien, ¿no? ¿A quién hace daño que tú explores un poco dónde están los límites de tu propia sexualidad? —puntualizó Jungkook.

    —   ¿No debería hacernos daño a nosotros mismos? —señalé—. Quiero decir que, sumergirse en el vicio sexual es...

    —   ¿Vicio sexual? Bueno, cualquier acto sexual que no tenga fines reproductivos es vicio entonces. Eso solo son mentiras moralistas. Lo cierto es que hablamos de costumbre más que de moral. Alguien dijo que el sexo era de dos en dos y entre hombres y mujeres y nosotros parece que no tenemos los huevos suficientes para ponerlo en entredicho.

    —   Qué conversación más rara para una cena —suspiré—. Me parece raro o poco normal el cómo me lo plantearon. ¿Qué quieren que les diga?

    —   Esto va así. Fases: primero rechazo. Después curiosidad. Luego negación. Más tarde aceptación —dispuso Jungkook muy seguro de lo que decía.

    —   Tengo preguntas.

    —   Tiene preguntas —dijo en tono jocoso Jungkook.

    —   ¿Y si solo cenamos? —preguntó Namjoon—. Al menos por ahora...

     Como bien había apuntado Jungkook, el silencio me molestaba, así que les pregunté acerca de sus trabajos y cosas banales. La conversación se volvió fluida, normal y divertida. Por debajo, la canción que sonaba en el parlante.

     Una vez terminamos de cenar, mientras hablábamos sobre historias para no dormir, fuimos trasladando platos sucios a la cocina. Namjoon sacó unos pequeños cupcakes de chocolate de la nevera, los sirvió en un bonito plato rectangular y fue a buscar unos frutos rojos.

     Jungkook estaba apoyado en la mesada y yo me encontraba frente a él. Namjoon dejó el plato con el postre encima de la encimera, y agarro uno de los cupcakes, que se desmoronó mostrando un líquido de chocolate salir de su interior. Sus dedos manchados de chocolate fueron directos hasta mis labios, que se entreabrieron de forma instintiva. Primero manchó la superficie y cuando mi lengua salió tímidamente para lamer las gotas, se introdujeron un poco dentro de mi boca.

    —   ¿Te gusta? —preguntó con ese tono oscuro y grave que le secuestraba la voz cuando la situación se encendía.

     Asentí. Miré a Jungkook, que seguía atento los movimientos de mi boca. Namjoon se acercó y me susurró que lamiera bien sus dedos; al ver que yo tenía los ojos puestos en la tercera persona que ocupaba la cocina, me cogió la barbilla con la otra mano y me obligó a dirigir la vista hacia él.

    —   Mírame a mí.

     Agarre su mano y pasé la lengua por sus dos dedos saboreando y succionando ligeramente. Cuando terminé y le solté, fue su boca la que se acercó a la mía.

    —   Tienes una boca de escándalo. Casi no puedo pensar en otra cosa.

     La boca de él me recibió entreabierta; su lengua no tardó en adentrarse en busca de la mía y gemí de placer ante un beso tan contundente y demandante. Era el beso de un hombre que sabía lo que quería, en todos los sentidos. La atmósfera se cargó de electricidad cuando una especie de ronroneo salió de la garganta de Namjoon cuando mordí con cuidado su labio inferior. Sus manos acariciaron mis brazos y después, agarrándome de los hombros, me giró de cara a Jungkook, acomodando mi trasero apretado a su bragueta. Me apartó el pelo a un lado y su boca empezó a besarme el cuello, haciéndome gemir.

     Jungkook se acercó un poco y yo, al atisbar movimiento, abrí los ojos asustada.

    —   Tranquila... —susurró.

     Namjoon maniobró desde detrás hasta abrir el botón de mi pantalón y meter la mano dentro de la ropa interior. Sus dedos juguetearon sobre mi clítoris hasta arrancarme un gemido. Jungkook se acercó más. Le miré con los labios entreabiertos y las mejillas ardiendo cuando me acarició el pelo.

    —   ¿Siempre fuiste tan linda? —dijo con un hilo de voz.

     Jungkook deslizó los nudillos y los dedos por mi cara y después por mis labios en particular. Los labios se me curvaron en una sonrisa tímida y, por fin, él me sonrió. Levanté las manos hasta hundirlas en su agradecido y desordenado cabello y enredé los dedos entre sus mechones. Él se inclinó hacia mí y, despacio, se acercó.

    —   ¿Puedo besarte? —me preguntó.

     Los dedos de Namjoon seguían deslizándose terminando siempre el recorrido sobre mi clítoris. En un gemido ronco se dejó llevar hasta el fondo de mí y me penetró con dos dedos. Cuando los arqueó en mi interior, fui yo misma la que acercó a Jungkook hasta mi boca y nos fundimos en un beso. No me lo podía creer. 

     Aún notaba el sabor de la saliva de Namjoon cuando se mezcló con la de él. Jungkook besaba diferente, pero increíblemente bien. Había menos urgencia y algo mucho más caliente, como prohibido. Era lento, tortuoso y... algo tierno. Los movimientos de su lengua, lentos y decadentes, me arrancaron un ronroneo de placer.

    —   ¿Ves? —susurró Namjoon junto a mi oído—. Puedes tenernos cuando quieras y cuanto quieras.

     Volví a acercar a Jungkook a mi boca y nos besamos hondamente. Empecé a gemir dentro de sus labios a medida que el movimiento de los dedos de Namjoon se aceleraba. 

     Jungkook se alejó un poco de mí y le dijo a Nam, con voz suave, que frenara.

    —   Se va a correr.

    —   No, todavía no... —reprochó Namjoon.

     Asentí como pude y en cuanto Namjoon sacó la mano de dentro de mi ropa, Jungkook tiró de mí hasta envolverme entre sus brazos y besarme.

    —   ¿Me dejas llevarte a mi dormitorio? —me preguntó. No supe qué contestar. Estaba saturada de sensaciones—. Voy a besarte —añadió—. Y solo haré lo que tú quieras que haga. Pero tienes que saber que me muero por ver cómo te abandonas y te corres.

    —   Yo... no lo sé —dije.

    —   Pues averígualo...

     Jungkook volvió a besarme y cerré los ojos; sus brazos me cargaron sobre él y anduvo hasta su dormitorio. Él era narcótico y combinaba a la perfección con el de Namjoon, que deslizaba sus manos por mis brazos. La boca de Kook se deslizó por mi barbilla, mi cuello y después por mi escote. 

     Eché la cabeza hacia atrás, apoyándola en el pecho de Namjoon, que trataba de subir mi blusa de tirantes. Me aparté de los labios de Jungkook y levanté los brazos para desprenderme de otra pieza de ropa. Me saque las zapatillas y Namjoon me ayudó a quitarme los pantalones vaqueros; después Jungkook me subió de nuevo a sus brazos en un solo ademán, como si no pasase nada, y se dejó caer suavemente sobre la cama conmigo debajo. 

     Namjoon se quitó la camiseta y se desabrochó los pantalones. Vi por el rabillo del ojo cómo terminaba de desnudarse, hasta quedar solo con la ropa interior. Se acercó a la sencilla mesita de noche y sacó dos preservativos del cajón. Aquello me aterrorizó. ¿Los dos dentro de mí...?

    —   Para... —le pidió Jungkook—. La estás asustando.

    —   Ey bebé, no te asustes —dijo en un susurro Namjoon.

     Asentí y me costó horrores tragar saliva; tenía la boca seca y me di cuenta de que los dientes casi me castañeteaban.

     Namjoon me giró hacia él y abordó mis labios, besándome a escasos centímetros de Jungkook, que se quitó la camiseta. Se levantó de la cama y Namjoon aprovechó para echarse a mi lado, agarrarme de la cintura y subirme encima de su cuerpo para así frotarme instintivamente sobre su erección a lo que él gimió.

    —   Eso es, deja que Kook lo vea.

     Cerré los ojos al sentir unos labios en mi cuello y dos manos desabrochándome el sujetador. Mis pechos quedaron al descubierto y la lengua de Jungkook se deslizó por toda mi espalda como una enredadera para, finalmente, acomodarse de rodillas detrás de mí. Noté el bulto de su pene duro pegarse a mi trasero. Me moví y los dos se movieron conmigo, al unísono.

     Tiré de la ropa interior de Namjoon hacia abajo hasta destapar su erección y Jungkook me levantó en para quitarme también la mía. El corazón empezó a bombearme fuertemente en el pecho.

    —   ¿Qué estoy haciendo? —musité.

    —   ¿Quieres parar? —susurró Jungkook en mi oído.

    —   No. No. Sigan.

     Jungkook se recostó sobre mí y besó mi cuello con tantas ganas que estoy segura que dejo muchas marcas.

    —   Toma —dijo Namjoon pasándole un preservativo.

    —   ¿Quieres? —me preguntó Jungkook.

     Ni siquiera lo pensé. Me incorporé y tiré a Jungkook en la cama, abrí el preservativo y se lo puse lo más rápido que pude. 

     Me subí sobre él y me introduje su erección, que fue entrando en mí lentamente a pesar de lo húmeda que estaba. Era gruesa y mi cuerpo tiraba para dilatarse y acomodarse a su tamaño.

     Su gesto se contrajo de placer y se mordió con fuerza el labio inferior. Namjoon se apartó un poco, dejándonos hacer pero mirando de cerca. Yo moví las caderas encima de Jungkook con tantas ganas que le hice blasfemar.

     Alargué las manos y le toqué el pecho, clavando la yema de los dedos en sus pectorales, sin dejar de moverme. Los muslos me ardían del esfuerzo, pero algo dentro de mí me suplicaba que no parara.

     Namjoon terminó acercándose, sentí su boca en la nuca y uno de sus dedos jugar... detrás. 

     Me incliné hacia delante para besar a Jungkook, dejándome más accesible, y su dedo entró por completo para salir después.

    —   ¿Te gusta?—me preguntó.

    —   Sí —noté cómo me contraía, abrasada de calor por dentro.

     Namjoon siguió penetrándome con su dedo a la vez que yo me introducía la erección de Jungkook.

    —   Para..., para un segundo —me pidió.

     Tanto Jungkook como yo dejamos de movernos y Namjoon empujó hasta que la cabeza de su pene empezó a colarse dentro de mí. Me quejé y él paró entre jadeos; la sacó, la humedeció con saliva y volvió a intentarlo. Esta vez, de golpe, coló varios centímetros dentro de mí.

    —   ¡Ah! —volví a quejarme cuando una especie de rampa me partió por la mitad.

    —   Namjoon... —dijo con voz reprobatoria Jungkook.

    —   Ya está, ya está.

     Los tres nos quedamos quietos durante unos segundos. Los sentí palpitando dentro de mí. Estaba incómoda pero tan excitada y tan caliente que no se me pasó por la cabeza la idea de parar. Jungkook movió la cadera y Namjoon aprovechó para colarse un poco más hondo. 

     Me apoyé en el pecho de Namjoon con los ojos cerrados.

    —   ¿Bien? —me preguntó en un susurro.

     Asentí, dándoles permiso para seguir moviéndose, y fueron tomando ritmo. Uno hacia dentro, otro hacia fuera, primero con suavidad, después un poco más firmemente. No podría describir la sensación...

     Estábamos empezando a tomar ritmo y yo me sentía tan colapsada de sensaciones que lo más probable era que el orgasmo me estuviera esperando agazapado en un rincón..., hasta que se escuchó un chasquido y Jungkook movió las manos con loco.

    —   La puta que me parió... —se quejó—. Para, para. —Nos quedamos quietos y él me obligó a levantarme—. Se rompió...

    —   Mierda... —gimió Namjoon, que debía de estar muy cerca.

     Jungkook tiro de mí y saco parte del preservativo y después desenrolló la parte que había quedado en él para luego levantarse. Namjoon no se pudo contener y me embistió de nuevo. Sin tener a Jungkook dentro la penetración fue mucho más suave.

     Seguimos moviéndonos y Jungkook gruñó frustrado mientras abría el cajón de la mesita de noche en busca de otro condón.

     Estire una mano para agarrar a Jungkook por detrás de uno de sus muslos y cuando estaba a la altura de mi boca, me metí su erección dentro, sin darme opción a pensar más. Lanzó un grito contenido de placer y me encendí. Tenía un sabor dulzón y su piel olía de una manera deliciosa. 

     Las embestidas de Namjoon eran brutales y sentía la vibración de su pecho al contener sus gruñidos de placer.

     Abrí la boca y acaricié despacio con mi lengua la piel suave de Jungkook para después succionar con cuidado. Su mano se puso sobre la mía y marcó un ritmo aún más rápido.

    —   Chúpamela un poco más.

    —   La recibí en mi boca húmeda y empujó con fuerza provocándome una arcada.

    —   Perdón.

    —   Le gusta duro... —dijo Namjoon, que seguía enterrándose dentro de mí. La piel chasqueaba al chocar y separarse y notaba todo mi cuerpo húmedo de sudor y de flujo—. ¿Verdad?

     Miré a Jungkook a través de mis pestañas y asentí un poco. Él volvió a empujar fuerte y se agarró a mi pelo.

    —   ¿Puedo correrme en tu boca? —me pregunto.

     Asentí. Se mordió el labio y los tres nos fundimos en unos gemidos intensos que empezaron a rebotar contra las cuatro paredes del dormitorio. La primera en correrme fui yo. Miré a los ojos a Jungkook mientras lo hacía. 

     Jungkook fue el siguiente en terminar, lanzando su orgasmo al fondo de mi garganta, la siguiente descarga cayó sobre mis labios, al igual que la que vino después. Después de eso él se desplomó sobre la cama.

     Namjoon se agarró con fuerza a mis caderas y se dejó ir con dos estocadas más. La última hasta me dolió, pero era esa clase de dolor placentero por el que pasarías mil veces en la vida. 

    —   Qué desastre... —musitó Jungkook.

     Y a mí, que debería estar muerta de vergüenza, me entró la risa. Namjoon apoyó la frente en mi nuca y se echó a reír también. Jungkook nos miró sorprendido y también sonrió.

     Namjoon me besó en la sien justo antes de levantarse y andar a oscuras hacia el cuarto de baño que había junto a su habitación. Yo también me puse de pie con cuidado de no manchar las sábanas y Jungkook se incorporó también. 

     Entró por delante de mí en el cuarto de baño, donde solo encendió una de las luces, me llamó en un gesto y los dos nos metimos en la ducha. Abrió el agua, que salió inmediatamente templada y con la palma de su mano fue ayudándome a limpiarme.

    —   Bueno.

     Apoyé cansada la sien sobre su pectoral y sus dedos serpentearon sobre la piel de mi espalda mojada. Bajo su músculo sonaba rítmico el corazón, tranquilo, sereno, sosegado, constante.

    —   No puedo creer lo que acaba de pasar —susurré, empezando a ser consciente.

    —   Normalmente no es así. Suele salir bien. Te lo prometo; esto funciona. 

    —   No es eso —musité—. ¿Cuál era la segunda fase del proceso?

    —   Curiosidad. —Se rio mirándome.

    —   ¿Y la tercera?

    —   Rechazo.

     No dije nada. Jungkook miró la puerta entornada del baño y después me agarro en brazos, de manera que mis piernas rodearan su cadera y mis ojos quedaran a la altura de los suyos.

    —   Cada vez que creas que te arrepientes, llámame y te voy a hacer ver de por qué vale la pena arriesgarse a probar cosas nuevas.

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  • ddsanabrr
    18.06.2021 - 1 hour ago

    Te amo Namjoon nea 😌

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  • you-are-my-joy
    18.06.2021 - 1 hour ago

    The Return of an Empress | 11

    Title: The Return of an Empress

    Pairing: OT7 x Reader

    Genre: Isekai, Angst, Romance, Fluff, Smut (Later on), Slow burn

    Characters: Empress!Reader, Advisor!Jin, Advisor!Yoongi, General!Hoseok, Advisor!Namjoon, Assassin!Jimin, Knight!Taehyung, Knight!Jungkook

    Word count: ~7.8k

    Summary: After one fateful night, you find yourself transmigrated into your favorite novel as the Empress that shares the same name as you. As a bookworm, most would think you’d be happy, but how could you be happy when the Empress you’ve become is expected to be killed in three months. The only thing on your mind now is to learn how to survive.

    Warning: May contain depictions of violence and mentions of abuse throughout the story.

    Masterlist

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    Many men and women talk amongst themselves as more members of the rebellion crowd around the dimly lit basement. Ever since word spread about the three youngest leaders stepping down, members of the rebellion grew anxious and wary when no further information was released. Their anxiety only spiking even more when the remaining four leaders declared they were going to hold an emergency meeting with some of the more influential members of the rebellion. 

    Jin nudges Namjoon’s shoulder impatiently, gesturing to him to begin the meeting. The advisor lets out a sigh before puffing out his chest, standing tall in front of everyone.

    “I’m sure many of you have somewhat of an understanding on the meaning of this meeting,” Namjoon states in a loud and clear voice, the murmurs dying down as they all give him their undivided attention. Many fidgeting nervously from where they stood. 

    He clears his throat, “There’s no real easy way to say this,” he pauses trying to think his words carefully, but decides not to beat around the bush over such an important topic, “But we will be officially calling off the rebellion.” 

    This prompts many to gasp in surprise. And all at once, a round of protest fills the once quiet room.

    “You can’t do that! What about everything we’ve planned for!” One nobleman exclaims loudly as he raises his hands in the air in a frustrated manner. “How do we know if she’s truly changed or not!”

    Another voices his own opinion, “Why give in to this false hope when she could revert to how she was at any minute!”

    Many people express their agreement to their statements, claiming it was too early to know for certain to call it all off. An onslaught of voices ringing throughout the basement that the boys wince.

    Yoongi slams his fist on the hard table, the sound startling those to the point of shutting their mouths. “The only reason she was acting like that was because of the drugs in her system. She had no control over her actions, but now she does,” he grits out, intending to defend you against those who were clearly protesting. 

    Jin nods his head in agreement, his eyes narrowing every second, “There’s no point in rebelling if her majesty was being drugged the entire time, which led to her tyrannical behavior.”

    They had thought the people present were understanding enough to see their point of view, that is until one poor soul decided to speak his mind. 

    “You fucked her, didn’t you,” a man’s voice accuses, his fist clenched by his sides. Those around him gasped at his vulgar words. Some even opted to step away knowing he was only digging his grave the moment he started talking. 

    Yoongi’s muscles stiffen, “Excuse me?” His chillingly cold voice instantly silenced those who were protesting. His eyes blazing murderously as they pierce into the man. 

    Though that doesn’t stop the man from continuing his thoughts, those around him already labeling him as a dead man. “Her majesty is known for practically whoring herself around! She finally gave her body to you, that’s why you’re defending her aren’t you!” he fumed, sneering at all four men with squinted eyes, “I hope the sex was worth-” but before he could utter another word, clenched fists meet his face. The man lets out a cry as he falls onto the ground in a loud thud, those around him gasp and squeak in surprise.

    Standing before him, instead of Yoongi, was Hoseok, body shaking from rage. His scorching glare bored into the shocked man's, whose face was becoming red from the impact, as a drop of blood begins to drip from his nose. 

    “It seems like some of you don’t know your place,” he snarls, his eyes shining with murderous intent as he stands tall, looking down at the trembling man as he suddenly draws his sword out, bringing it right by his neck, “I’d be more than happy to put you back there.” 

    Namjoon looks around the room as some men are now placing their hands around their own sword, ready to fight if need be. He quickly puts a hand on Hoseok, “stand down,” he hisses with authority. He doesn’t want any bloodshed to happen tonight, how could he even begin to explain to you how he and the rest of the guys got injured. 

    Hoseok glares down at the man before stepping back, returning his sword back into its holder on his hip. Jin made sure to step in between Hoseok and Yoongi, knowing that with one false move, those two would snap and he doesn’t want to know what would occur if that happens.

    Namjoon looks around the room, immediately taking note of the fact that many of the members refuse to look him in the eye. “I believe some of you have forgotten the purpose of the rebellion,” he barks out angrily, “The reason this whole thing started in the first place was because the empress became a tyrant.” 

    Jin nods, his hardened gaze roaming around the room, “She only became that way due to the drugs in her system. That’s the reason she started drinking and ‘whoring herself around’ as you would say,” he spats out the words, clearly directing that last part to the man with the broken nose. “And now that she’s off of it, she’s changed for the better and none of you can deny that.”

    They watch as many of the members seemingly begin to nod in agreement, as if they finally had some sense knocked into them.  

    “That is true, I even heard she allowed her maids and knights to party just last week,” a respectable older duke comments, placing a hand to his chin.

    Another man seems to be easing into the idea as well, “she’s definitely changed seeing how she handled the Lee investigation. Even my daughters and son are beginning to look up to her.”

    “It does seem like she truly did change for the better,” another noble woman ponders as she looks around the room, many nodding in agreement as they mutter amongst themselves. Suddenly the plan of calling the rebellion was beginning to seem like a good idea. 

    Slowly, more and more people began to come to terms with calling the rebellion off. Of course there were still a few members who were wary of the decision as they remained quiet. 

    This doesn't go unnoticed by Namjoon of course. “I will warn you however,” he pauses, glaring menacingly at each and every person present in the room, “if you secretly form a rebellion and wish to lay a hand on her majesty. I can promise you, you will die in the most gruesome and painful death by our hands,” he warns, venom laced in his voice.

    Hoseok grins wickedly, “I’ll make sure to torment you so much you could only wish for the slow release of death.” His morbid statement caused those around him to shiver in fear. Even Namjoon and Jin had to eye their friend warily. 

    “The rebellion is ending and that is final,” Namjoon’s voice booms around the room. His stare and tone leave no room for further discussion as there are some who either nod out of fear or refuse to look at his scorching eyes. Though there were many who supported their decision wholeheartedly. 

    Thus, the rebellion they’ve been working for almost a year, has now officially come to an end. 

    Figures hidden in the shadows, their cloaks hiding most of the faces. One of them turns to another cloaked man beside him, “shall we take our leave now?”

    The man hums before replying, “take note of every person here,” he stares at every individual who looked remotely upset upon leaving the area, “something tells me it wouldn’t be hard to convince a few of them to follow our... clause.”

    The other man smirks, “One step ahead of you, I’ve already memorized everyone’s face and name.”

    The other man laughs quietly, “Excellent work, let’s report back to the master now, I’m sure he’ll be ecstatic over this,” he returns the smirk as he looks at the displeased looks of some of the members. 

    “As the saying goes, one man’s trash is another man’s treasure.”

    It took a total of three days before any of the younger men actively searched for you. As if they couldn’t hold it in anymore. That much you could tell when you catch Jimin’s head peeking from your office door.

    You let out a breathy laugh as you shake your head, “Jimin just get inside.” The assassin beams back at you as he strolls right in, closing the door behind him. 

    You smirk at him as you relax and lean against your chair, “I’m surprised, you lasted longer than I expected.”

    Jimin smiles wickedly with a wink, “I can last longer in another sense if you get what I mean.”

    “Get out.”

    He throws his head back, laughing obnoxiously, “I’m joking,” he stops and grins mischievously at you, letting you know he wasn’t done messing with you, “but you know I wouldn’t mind reenacting a few of our scenes as well.”

    You groan, massaging your temple, “Don’t even get me started with that.”

    He rounds your desk, opting to lean against the hardwood facing you, “Why the sudden look? Your image in the empire is getting better by the day because of it. Especially after how you handled the Lee family investigation.”

    You hum and nod your head, knowing that he wasn’t wrong. Ever since your fanfic stories were released, your popularity has been bigger than ever before. And especially now, when your “innocent until proven guilty” policy became the most talked about topic, going viral amongst those in high society, along with the other news such as the ballroom incident still circulating around. 

    Of course there were still people who criticized your choices, saying you’ve become too lenient, which could be the cause of your demise as that was the exact reason the original empress died in the first place. 

    “What brings you here,” you ask, changing the subject, as you go back to what you were doing prior to his visit, skimming through the documents on your desk.

    Suddenly he smiles adoringly down at you, “I missed you,” he whispers softly, placing his hand gently onto yours. 

    Your breath hitches, your hand stopping mid air as you snap your head in his direction. You gulp at the way he was staring at you, his hand squeezing your own breaks you from your trance-like state. 

    Ever since your innocent little peck on the lips, Jimin has been a lot more confident in the way he behaved around you. Always demanding your attention whenever he happened to run into you, ‘by chance’ is what he tells you, but the smile on his face told you otherwise. And you won’t lie to yourself, ever since you had a feel of his plump lips, you too couldn’t stop thinking about him.

    You were so lost in your thoughts that you didn’t even realize he was leaning his head forward, not until you felt a soft pair of lips landing on yours.

    Your eyes widen as you remain frozen in your seat. 

    His hands move to caress your cheek, pulling you even closer to him as he holds your head gingerly between his hands. You hum against his lips, as you finally return the kiss, deepening it even more. Your hands gripping on the edge of the table as he molds his lips perfectly against yours, taking his time to feel your lips against his after he was teased by it a week and a half ago.

    However, you break away from the kiss when you feel him nip at your bottom lip. You didn’t want to get carried away, knowing the door to your office was unlocked and anyone could just walk right in. He presses his forehead against yours. Looking at you in utter adoration as though you were the most precious thing in his life. 

    You both stay like that for a while, just staring at each other’s eyes, attempting to catch both of your breaths. For some reason, the room started getting hot between you two as his eyes seemingly darkened with lust. Your faces still inches apart as you could practically feel his breath hitting your face.

    He smiles softly at you, “I’ve been wanting to do that since our small shared kiss from last time,” he whispers, his thumb running across your lips as he stares down at your hazy eyes, almost tempting him to continue is endeavor, “You’ve been haunting my mind ever since.”

    You can’t help but blush, pulling away fully this time, trying to put some distance between you two as you turn your head, “Is that so?” you cough, an attempt to calm your racing heart. 

    He chuckles softly, leaning back to give you your space, “you’re always on my mind Y/n,” he replies sincerely, opting to play with your hair, seemingly unable to take his hands off of you.

    You couldn’t find the words to reply back, still in a state of shock over what just happened in the span of the 10 minutes he was in your office.

    Thankfully you don’t have to respond when a soft knock interrupts you, “come in!” you squeak out. Jimin snickers from beside you as he continues to play with your hair, to which you swat his hands away when the door begins to open. 

    Right by the door stands Namjoon. He hadn’t noticed Jimin when he walked in, seeing as though he was looking down at a few documents in his hands. It wasn’t until you called out to him did he raise his head, cocking a brow at the close proximity between you two.

    Jimin too raises a brow, as if daring him to question, but instead the older male just sighs, “I came to inform you of something, but it seems you were… busy with other matters,” he replies, his statement clearly directed to the assassin sitting comfortably on your desk.

    Before you even have a chance to speak, Jimin beats you to it, “If that’s how you feel, then leave.”

    You snap your head in his direction, smacking his arm, “if anyone has to leave, it should be you,” the man pouts at you, rubbing his arm as you turn your attention back to Namjoon, “Please don’t mind him, what was it you wanted to say?”

    He clears his throat, as he shuffles through the papers in his hand, “the investigators in the Lee family’s case just came back with the results, in the document they state that there were no suspicious items and none of the family members and or staff were guilty in partaking in the illegal activities of Lee Joong Gu. They have been officially proven innocent.”

    You let out a sigh of relief, even though you knew they were innocent, you still couldn't get rid of the anxiety in the pit of your stomach. You’ve done your part, now the rest is up to Lee Yuri and how she plans to change her family’s reputation. 

    Namjoon eyes your reaction as a small smile begins to form on his lips, “I felt like it would be best to let you know immediately seeing how you were so adamant on protecting that family.”

    You chuckle, smiling at him gratefully, “thank you Namjoon.”

    He bows his head slightly, “of course.”

    Jimin raises a brow over the interaction, a smirk on his lips when a sudden thought crosses his mind, “Hyung I heard from Jin hyung that you plan on having more romantic advances towards Y/n.” You glower up at him, already knowing what he was scheming.

    Namjoon suddenly grows shy, as he nods his head timidly, “Yes, it was Jin hyung’s idea and we all agreed on it.”

    Jimin smiles innocently, but you knew better than to trust that.

    “Why don’t you two practice?” 

    And you were right. 

    Namjoon chokes on his own spit as you whirl your head to him, “Jimin!” you warn as you smack his arm a second time out of embarrassment. This time, instead of pouting he just giggles.

    You sigh as you massage your temples, “I’m sorry Namjoon, please don’t listen to him if you’re uncomfortable.”

    But much to both you and Jimin’s surprise, Namjoon shakes his head, “I’m not uncomfortable,” he replies quietly, his eyes focused on you.

    You swallow dryly, shifting incessantly in your seat as he stares at you intensely, knowing the underlying meaning behind his words. 

    Jimin snaps his head between you and Namjoon, eyeing both your behaviors carefully. He grins widely just then, and in one swift movement, claps his hand causing you to jump in surprise. “Then what are we waiting for? Get on to it,” he urges, grabbing hold of your hands as he guides you to stand in front of Namjoon. 

    The both of you suddenly becoming shy in each other’s presence, though Jimin seemed to be enjoying this more than he would like to admit, “let’s pretend you’re walking down the halls, and I’m some random passer by,” he takes quick steps away from you two, acting as though he were directing a scene from a movie, “and go!”

    But rather than making a move, the both of you remain standing frozen in your spots, too shy to look each other in the eye. Jimin lets out a huff of air, furrowing his eyebrows, “guys this is the part where you two kiss,” he calls out shamelessly from his spot. 

    You suck in a breath, “wha-, you want us to kiss?” your eyes growing wider at his suggestion.

    He nods his head with a lopsided smile, “Well yeah, how else are you going to know what to do when the time comes,” he winks at you, leaning back on the wall behind him, thoroughly entertained by all this.

    You chew on your bottom lip nervously, finally having the courage to look up at Namjoon, only to regret it immediately by the way he’s staring at you. There’s a slight quirk on the corners of his lips as his eyes soften ever so slightly, “we don’t have to if you don’t want to,” he reassures you. 

    You clear your throat, “no, I wouldn’t mind… kissing you,” you respond shyly, opting to look down on the floor.

    You hear slow steps make their way towards you, a pair of feet appearing right in front of you. Just then, a hand is placed on your chin, gently forcing you to look up and face Namjoon, “I wouldn’t mind kissing you either,” he replies, shifting his hand until it’s gently cupping your cheek. His smile never leaving his face.

    “Do you trust me?” he whispers quietly, his face leaning in closer.

    Your eyes focus on his lips the closer he comes, “Of course.”

    He smirks ever so slightly, “good,” and before you know it, he closes the extra distance and lands his lips right on yours. 

    The kiss is slow and sensual, the man taking his time to taste and feel your lips. One hand on your cheek, the other moving down to your waist, a gentle yet firm hold as he pulls you closer to him. You seemingly melt into his arms, your nervousness going away almost immediately as the only thing you can focus on is the way his plump lips feel on yours. 

    You two stand there for some time, your mouths dancing slowly with one another, the sound of smacking lips being the only thing to be heard, with the occasional satisfied hums coming from your mouth and his soft grunts as a response. 

    Soon enough, however, Namjoon pulls away knowing if he doesn’t stop now he doesn’t know if he ever will.

    “How was that?” he rasps breathlessly against your lips, the temptation to go in for another kiss overwhelming him.

    You feel your cheeks getting warmer, “I liked it,” you admit quietly, almost afraid of your own voice as you start getting shy, choosing to lean your forehead against his chest, an attempt to hide your face. Your heart races when you hear him laugh, the sound coming out like a low rumble against his chest. 

    He smiles softly at this, his dimples appearing as he wraps his arms around your shoulders, welcoming you into his embrace, “Yeah?” he begins to caress the top of your head affectionately, raking his fingers through your hair, “so did I,” he confesses, his eyes closing, savoring the feel of your body pressed up against him.

    It was only recently did he begin to develop these feelings for you. And when he’s come to terms with his feelings, the idea of being together didn’t seem like a bad one. Ever since he heard of your shared kisses with the three youngest, deep down he was hoping to know how that felt some day. 

    Who knew that someday would be today.

    The two of you were in your own little world that you had momentarily forgotten Jimin was in the same room, that is until he began to clap, “wonderful show!” He applauds loudly with a cheerful smile on his lips, “I had a very nice view from where I stood.”

    You bring your hands to your face, “Jimin I hate you,” you mumble against Namjoon’s chest, shaking your head, extremely flustered over the situation. 

    Both men chuckle over your reaction, you were just acting too cute for your own good. Namjoon shakes his head, resting his head against yours as he playfully glares at Jimin, “enough,” he warns sternly, though the slight quirk on the corner of his lips says otherwise. 

    Jimin only winks in his direction, “you should be thanking me hyung,” he smirks when the older male only rolls his eyes. 

    After composing yourself, you begin to pull away, already missing the warmth of his body against yours. You fix your hair before turning back to send Namjoon a sheepish grin, “are we ok?” You were slightly afraid that this may have ruined your relationship when you were just starting to become better friends.

    Namjoon smiles softly at your timidness, “Of course we are. Unless you were lying about enjoying the kiss,” he teases with a raised brow. 

    You let out a breathy relieved laugh, shaking your head, “No I wasn’t.”

    “Good cause I wasn’t either.”

    You turn to look at him, the both of you with satisfied smiles on your faces. Jimin clicks his tongue, “I hope you remember I’m in the room too.”

    You roll your eyes at this, “How could I forget, when you remind me every second,” you give him a pointed look. But the assassin grins as he suddenly wraps an arm around you lazily, the force causing you to sway a bit until he steadys you. 

    Just then, you hear a knock at your door. Jimin turns to you, “seems like our dear empress is quite popular today,” he jokes, poking your cheek. 

    You attempt to shrug him off, but this only results in him tightening his grip, “come in,” you call out to the person on the other side of the door. 

    And almost immediately, the door opens, revealing Jin. He raises a brow with pursed lips as he eyes both men in the room. His focus solely on the arm around your shoulder, “oh, hello.”

    You wave at him, “hey,” as the others greet him as well. Jin begins to take a few steps forward, and closes the door behind him. 

    Jimin’s eyes light up with mischief, “Jin hyung you wanna try something?” he ignores the glares sent his way from both you and Namjoon. He even dodges the nudge of your elbow.

    Although Jin looks confused and slightly curious, he raises his hand in the air, “I’ll respectfully decline. Something tells me I won’t like it.” deep down he wanted to know, but by the way you and Namjoon reacted, convinced him otherwise. 

    The younger male laughs, “I don’t know, something tells me you would.” 

    You groan as you roughly push him away, causing him to yelp, before giving Jin your attention “Please just ignore him.”

    “Not a hard task to do,” he smirks as Jimin lets out an offended noise.

    Namjoon clears his throat, “what brings you here?”

    Jin hums as though suddenly reminded of the purpose of his visit before he looks at you, “I was speaking with Hoseok and just as I was about to leave, he told me he had something to say to you. Apparently it’s an urgent matter.”

    You gulp nervously, body growing tense knowing that can’t be any good, “did he tell you what it would be about?” you ask in the most calm voice, an attempt to hide your nerves

    But to your dismay Jin shakes his head, “no he didn’t. He just told me he wanted to speak to you.” 

    Jimin turns to you, the smirk falling from his lips as it’s replaced with a more concerned expression, with a hint of confusion as to why you would react like that, “would you like for me to escort you there?” 

    Though you shake your head, offering him the best smile you could muster, “No worries, I’m sure it’s nothing serious,” you wink playfully at him, “I can handle it.”

    Though he remained unconvinced, he let it go, complying to your wishes as he steps back giving you room to move, “very well then.”

    You finally begin to walk towards the door, but not before turning to Jin, “thank you for letting me know.” He offers you a smile, nodding his head, stepping out of your way.

    The three men watch as you walk out the door. Namjoon and Jimin are unable to let the smile fall from their faces when they’re reminded of the way your lips felt against theirs. All the while, Jin gives them puzzled looks as he switches his attention between them and the door you walked out of. Suddenly regretting not letting his curiosity get the best of him.

    Before you know, you stand right in front of Hoseok’s office door. Looking back at it, you should’ve taken Jimin up on his offer to accompany you, knowing he would be able to calm your nerves, because it seemed as though the anxiousness in the pit of your stomach only kept growing the closer you got. 

    You let out a long sigh.

    Here goes nothing.

    You raise your hand and knock on his door. The loud thuds breaking the silence of the quiet hallway. You hear shuffling on the other side along with footsteps coming closer. You take a step back, startled by the sudden opening of the door, Hoseok's cheerful smile appearing in seconds, “Good evening.”

    You’ll admit, you felt slightly better at the sight of his shining face, “good evening.”

    He steps aside, holding the door for you to enter. You take a few steps forward, taking this time to admire the interior decorations of his office. Right from the entrance you can tell this office belonged to him. Where he displayed his swords, badges and portraits proudly around the room.

    You were so entranced on admiring the room that you didn't notice Hoseok watching your every movement, “my office hasn’t changed much since the last time you came, you know?”

    You jolt back, startled by his comment as you clear your throat, “Yes I know, but I can’t help but be impressed by your achievements every time I do.”

    His face remains blank as he lets out a hum, right before sporting a smile. Suddenly that smile was beginning to seem less cheerful in your eyes. 

    “May I ask what you wanted to talk about?”

    He nods his head, pointing at his desk, “I just wanted your opinion on something.” You turn your head to find a map laid out on top. Upon closer inspection, it was the map of the entire empire. 

    You raise a brow, “alright, I’m all ears.”

    He grins, almost pleased by your eagerness. He then rounds the corner of his desk before looking down at the map, his expression becoming serious, “every year I come up with different battle plans in case we suddenly get attacked,” he pauses to check if you’re paying attention, “I like to think of different plans so that our enemies won’t be able to memorize and predict our attacks,” he explains when he notices the slight puzzled look on your face.

    You nod your head understandingly, “I see, and you want me to help with that?”

    He nods, “Yes I do, you see there was this one battle plan we did during the rebellion that was the pinnacle point of our success in the city of Marilet,” he stops to let out a long sigh, “But I’m afraid I forgot what we had done,” he then looks up at you expectantly, “I was hoping you could help me with that.”

    You cock a brow, slightly confused because you know at that time, it was Hoseok who came up with the battle plans in that city. You remembered he had confided in both Y/n and Yoongi when he first came up with the idea. And he was immensely proud of himself when it proved to be a success.

    How could he forget?

    Nonetheless, you answer him in a clear cut tone, providing him the details that he seeked for as you even point out the areas in which the actions occurred. All the while Hoseok was watching you carefully, even asking a few questions from time to time, to which you confidently provided him the answers. 

    After some time, he nods his head with a smile, indicating he got all the information he needed, “thank you Y/n, it’s impressive you remembered it all despite it being so long ago.”

    You let out a soft laugh, "I guess you could say I have a good memory.”

    His smile never leaves his face, “is that so? That’s the first time I’m hearing that, then a sudden glimmer passes by his eyes, “shall we continue testing that theory?”

    You widen your eyes, confused over his sudden demeanor. But you don’t let that deter you in the slightest as you nod your head slowly, “be my guest.”

    For some time, Hoseok started asking questions upon questions regarding the rebellion. Ranging from defenses to attacks, all of which were thankfully mentioned in the novel. It wasn’t written in great detail, but there was more than enough information for you to answer his unrelenting questions.

    At first, you didn’t understand why he was so persistent on asking you these things, raising a brow at your answers even though you knew you were right. Hours upon hours of reading that you nearly memorized every aspect of the novel.

    But that’s when you’ve come to the realization. He was testing you.

    You try to rack your mind with other explanations to explain his behavior, but all of them lead to him being suspicious of you. You gulp nervously, thankful that now more than ever that your knowledge on the book has come to be your savior. 

    He lets out a soft laugh, beaming back at you with a satisfied smile, “I’m glad the drugs hadn’t messed with your memories Y/n.” You widen your eyes a bit. 

    Ah is that what this was all about?

    You snort, crossing your arms across your chest, “you mean to tell me you kept asking all those questions to check for my memories?”

    He nods his head with a smirk, “I just needed to check is all. Nothing wrong with being a little cautious,” he replies. Somehow the way he was speaking didn’t ease your mind in the slightest. 

    He has a distant look in his eyes with a soft smile, “some of the only things I remember during those hard times is when we would sit by a river creak with the rest of the boys and play around during the rare times we were free,” he speaks softly, as though playing those memories in his mind. 

    You try to control your expressions, as to not give away the fact that you had no idea what he was referring to. Seeing as though you were in a novel, you know the author can’t write every small detail and or memory of every individual within the story. You figured this was a memory that was never mentioned in the novel.

    You let out a soft chuckle, “How could I forget that? They were the only times we ever had any real fun,” playing along, channeling your inner actress. 

    Hoseok chuckles as well, nodding in agreement, “indeed they were, but there were other times we had fun,” he insists, “like when we would go to the bar and drink beer together,” he sends you a smug look, “you sure enjoyed your beer back in the day.”

    You giggle, “did I? I’m certain you drank more than I did,” nudging his shoulder playfully.

    He shakes his head with a laugh, “no one could drink more than you did,” he leans against his desk, a sly smirk on his lips, “you would even do drinking contests with Jungkook and Taehyung knowing damn well they can’t hold their liquor as well as you do,” he moves to pinch your cheek, “little devil knew what she was doing.”

    You move to bite his hand, but he pulls away quickly before you do with a smirk still on his lips, “you’re no saint either.”

    He lets out a huff of air, shrugging his shoulders, “no I guess I’m not, but at least we had fun, right?”

    You nod enthusiastically, “indeed, the best of times, I’m glad we had moments like that to ourselves.”

    In the next second, he stills, looking down at his desk, his expression changing within a second to a darker one, “I’d be nice if all of that was true.”

    You freeze in your spot, muscle stiffening by his sudden icy tone. You swallow dryly, nervously turning your head in his direction, only to reel back when you meet with his cold and distant eyes. “I’m sorry?”

    Hoseok narrows his eyes, his heated gaze boring into you, “we’ve never done that.”

    You feel a sudden stab of panic in your gut. Your heart pounding against your chest, as your racing thoughts prevent you from replying, but it wasn’t like he was going to let you, not until he was done. 

    He begins to approach you, a predator-like gaze never leaving your face, “The Y/n I know was never that good at memorizing such small details regarding battle plans like the way you did just now. Always leaving that job to me,” he continued to stalk forward, the distance closing in to the point where you had to take a few steps back, “and because of the rebellion we never went to the bars since we needed to lay low, and we’ve never played around by a creek.” He looks you up and down with his scrutinizing eyes. 

    You jolt when your back meets the wall. You hastily try to move away, only to squeak in surprise when a hand slams right beside your head, preventing any means of escape as Hoseok has now trapped you between the wall and himself. 

    “She never enjoyed dancing or dressed in such revealing clothes in public events,” he continues. 

    “How were you so certain the Lee family was innocent?” his prying eyes, carrying on with his interrogation, observing your expression carefully, “and don’t think I didn’t notice how at the time of the ball, all the nobles associated with the drugs were conveniently present as well. Nobles that the empress would usually never invite to such events.”

    He leans his head over you, his ragged breathing hitting your face, “You may have fooled the others, but did you take me as someone to look past all that?” he hisses. “I tried to give you the benefit of the doubt, y’know,” he tilts his head, “but I knew something was up the moment you started acting differently a month ago, I just didn’t know what," he clicks his tongue, "So I pretended to know nothing this whole time to observe you. But it's hard to ignore the differences when they're so obvious. Eventually, a theory came across my mind, and the way you acted seemed to have confirmed my suspicions.”

    “Hoseok-”

    “You’re not the empress.”

    Your blood runs cold. Any type of excuse you had bubbling up your throat disappears. 

    “Who are you?” a thread of warning in his voice, “If you’re going to give me some bullshit answer like you lost your memories you’re going to have to do better than that seeing as how you answered every single one of my questions back there,” his hand turning into fists by your head.

    But just as you were about to respond, a loud siren fills the entire palace as sounds of shattering glass grabbed your attention. You whip your head towards the doors as loud poundings ensue, you push him off you right as the door bursts open revealing a panicked looking guard. 

    “Your majesty! General! We’re being attacked!” he shouts, his sword already taken out from its sheath. 

    Hoseok curses under his breath, as he rushes towards the nearest sword, “quickly go and defend!” He directs his command towards the young guard as he gulps nervously before nodding his head and rushing to where all the actions is occurring. 

    He whips around and roughly hands you your own weapon, “seeing how well you put up a fight against Jungkook, I’d think you know how to handle yourself.” You nod your head, but deep down you were terrified. Terrified over the fact that this was the real deal and not some practice. 

    Seeing your reaction only further confirms his suspicions, he grabs hold of your hand tightly, pulling you forward, “you stay with me, don’t think we’re finished with this conversation,” re states. 

    This time you glare at him as you roughly pull away from his viper-like grip, “don’t boss me around. There’s other things to worry about other than our conversation.”

    He scoffs, gripping hard on the sword's handle, his body tensing as he refuses to even turn to look at you, “whatever you say Y/n. Or is that even your name at this point?”

    You glower up at him, walking past him, your shoulders brushing against one another roughly, “yes, that is my name Hoseok. Cut the attitude, we have bigger problems to focus on,” you quickly make your way out towards the door. 

    You hear Hoseok curse under his breath for a second time before he rushes forward, sending you a warning glare, “stay behind me.”

    “I can handle myself, Hoseok. Isn’t that what you said back there?” you snap back at him, somehow your mood turning sour by the end of it.

    He groans annoyedly, “just listen to me for once. If my suspicions are correct, you haven’t harmed another human being, is that right?” 

    You roll your eyes letting out a huff of air, because yes, he was right. Jungkook was your first and only person to get into a fight with, and it wasn’t even a real one. You can’t even imagine how it feels to plunge a sword into an actual person. 

    He scoffs at your silence, “thought so. As suspicious of you as I am, I don’t like the thought of you getting hurt,” he sighs tiredly when you give him a puzzled look, “don’t ask, even I’m confused over my feelings.”

    Screams catch both your attention as maids run all over, trying to find refuge against the sudden attack. Your eyes narrow dangerously when you see one injured maid desperately trying to find an escape. Suddenly a newfound feeling of rage crosses your mind, granted you haven’t been here for long, but you have grown to love and care about the palace staff, that the sight of their frightened faces and injured bodies fuels a fire within you.

    Hoseok eyes you warily at the sight of your hardened gaze, but figured this was better than the terrified look you had on earlier. 

    “Alright just follow m-”

    “YOUR MAJESTY!” 

    Before you know it, you’re tackled onto the ground, the windows beside you shattering as an onslaught of arrows pierce through the air. You let out a gasp, once the arrows stop. Bodies around you have fallen, lifeless bodies of a few maids sprawled on the ground a few feet away from you. Only now realizing a body has become limp above you.

    When a strand of hair falls and the familiar scent of a person comes to your nose, you take in a sharp inhale and hastily sit up, pushing the body off you carefully, your fears becoming reality as you let out a loud gasp at the sight of the person.

    Joy had shielded you from the arrows. 

    An arrow punctured into her, blood leaking through her clothes at an alarming rate. Tears sting your eyes, you cradle her unconscious body in your trembling hands, “Joy?” you whimper out her name, “Please, open your eyes,” you cry out. Your shaking hands brushing hair covering her face, only to see her eyes closed that refuse to open. 

    Please, don’t leave me.

    Your eyes become blurry as a stream of tears cascade down your eyes. You gently shake her body, in denial that you’ve lost one of the few people you had cherished. She was the first person to genuinly like and care for you when no one else did. She was by your side the moment you came into this world, to the point she’s become one of your closest friends. 

    “Wake up,” you wail pathetically, “Wake up!” this time shaking her body harder, desperate to see hints of her breathing. All you need is one indication to know she’s alive, but to your horror, you saw none. You sob against her chest, hoping that by some miracle she would wake up. “I never even got the chance to tell you how important you are to me,” you whisper quietly, hugging her body tightly, trying to control your sobs. 

    You hear a low grunt to your left, eyes widening when you realize Hoseok too was impacted by the arrows. You let out a sob, setting Joy’s head to the ground softly, before crawling towards him, “Hoseok please I can’t lose you too,” You cry out, hands clutching at his chest.

    He lets out a shaky chuckle, placing a hand above yours, “Y/n relax, it’s going to take a lot for you to lose me, as if I would die from one measly arrow,” he coughs, drops of blood coming out, “I also refuse to die without finishing our conversation.”

    You sniff, hitting his arm gently, careful not to hurt him even more, “there are way more important matters than that right now!” 

    He shrugs, but winces immediately after, groaning in pain. You’re immediately placing your hands on his wound, trying to assess the situation, but you know there’s a chance you would cause even greater damage if you pull the arrow out recklessly.

    Thankfully, three knights ran by, panting heavily with blood splattered on their uniforms, silently praying it didn’t belong to them. When they see you, they’re immediately by your side, their eyes widening at the sight of Hoseok on the ground.

    “You’re majesty are you alright?!” one of the three asks out of concern. 

    You stand up with a nod of your head, “yes I’m perfectly fine. But bring General Hoseok and Joy to the infirmary immediately,” your command. They follow your orders right away, one knight carrying Joy bridal style as the other two rushes towards Hoseok, carefully picking him up, but that doesn’t stop the general from wincing out in pain.

    With Hoseok situated between the two knights, all of you finally make your way to the infirmary. The sounds of fighting being the only thing you could hear. You take this chance to look at your surroundings, noting the amount of lifeless bodies as you pass by. Thankfully, most, if not all belonged to your attackers.

    Serves them right.

    You’re not sure if you can handle any more losses. Especially if any of that includes the seven men you’ve grown fond of during your time here. You can only hope they’re safe out there. 

    Just as you were about to continue on your way down the hall, a menacing figure blocks your path, he turns to you with a wicked smile, “Ah, finally, just the person I was looking for,” his voice booming loudly amongst the loud clattering of swords around you. Something about him told you he was the cause of this whole thing, that much you could tell based on his heavily armored suit compared to the others.

    The knights with you, lower Joy and Hoseok onto the ground and get into a fighting stance, but rather than getting intimidated, the man just raises a brow, “I could kill you all in one swing,” he claims confidently with a smirk, “I won’t harm a hair on any of you. All I want is to talk to her majesty. Alone.”

    One knight grips his sword and takes a step, but the dangerous glint in the man’s eyes tells you fighting would be the wrong move in this situation. Hoseok and Joy were losing far too much blood that you can’t risk letting these knights get injured as well. You don’t want to lose anyone else.

    You grab hold of the knight in front of you, drawing out your sword as you turn to look at them, “Take Hoseok and Joy out of here! I’m the one he wants!”

    Hoseok grunts out of protest, surprisingly still conscious, “No!” he manages to let out, “I don’t want to leave you alone.” But he coughs up blood once more, this time much more violently than the last.

    You narrow your eyes at his stubbornness, “I don’t care what you want, you’re losing too much blood Hoseok! I can’t let you die on me!”

    This time, you give the knights your attention, “take them to the infirmary. That’s an order,” you command sternly. 

    The knights look conflicted, wanting to stay by your side as it’s their duty to protect you, but at the same time wanting to adhere to your orders. 

    “I said leave! Now!”

    They jolt in surprise at your tone, and with one last fleeting look, they turn on their heel, rushing to the infirmary as quickly as possible in order to return back to you just as fast. All the while, Hoseok protests all the way down the hall, calling out your name, “Y/n! Stop!” his cries don’t stop, not until they’re far away enough that you can’t hear him anymore.

    You face the man before you, his wicked smile never leaving his face, “finally, the moment I was waiting for,” he scoffs at the tight grip on your sword, “relax, your majesty, I’m not here to harm you. I meant what I said when I just wanted to talk.”

    You glare at him, “Why are you doing all this?”

    He grins, though you can’t help but shiver from the sight, “I wanted to give you a welcoming party that’s all,” he answers with a shrug of his shoulders. Acting nonchalant as if he wasn’t coated with blood on his clothing. 

    You furrow your brows, immensely confused, “What the hell are you talking about?”

    Here you believed you could never hate someone more than Lee Joong Gu, but boy were you wrong. Your body shaking with rage knowing he was the cause of all this mayhem. 

    He hums, ignoring your question much to your annoyance. As he paces around the hallway, swinging his sword lazily, “How does it feel?”

    “How does what feel?” you spat out the words. 

    He lets out a low chuckle, a glimmer shining past his eyes as he glares menacingly, “How does it feel being in a body that doesn’t belong to you.”

    Your blood runs cold a second time that day. 

    Sure Hoseok had a hunch on your situation, but it seems like this man knew about it from the very beginning.

    You lower your sword, eyes watching his every movement, too stunned to move, “Who are you?”

    An arrogant smile passes by his face, leaning against the windowsill in a lazy manner, “This might ring a bell for you,” he extends his hand out, “hello, my name is Jasper Li.”

    Your eyes widen along with your jaw dropping, instantly recognizing that name, as you see it many times in bold letters on the cover of your favorite book.

    The author of the novel was standing right in front of you. 

    A/n: I know what you’re gonna say “two chapters in one week??” 

    Yes it is what it is. Double chapters in one week. Once I started this chapter I quite literally could not stop. And now here we are haha

    I’ll admit, this chapter was a whole roller coaster ride haha sorry bout that

    Reading through your comments, a lot of you got it right in the sense it was the author! I was even thinking to myself “was it that obvious?” haha I hope you all enjoyed this chapter! 

    Lmk how  you guys feel now that Hoseok somewhat pieced it all together and now meeting the mystery person! I look forward to your reactions haha

    Thanks for reading! Have a wonderful day!

    Tagslist:  (those in bold, I’m not sure if it worked for you, I’m really sorry, I’m not sure how to fix it) (I also apologize if I forgot to add someone, just comment again and I promise to add you in the next one!!)

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  • strawberryoons
    18.06.2021 - 1 hour ago

    𝐻𝑒𝑎𝑟𝑡 𝑤𝑟𝑒𝑐𝑘𝑒𝑟𝑠

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  • kithtaehyung
    18.06.2021 - 1 hour ago

    BLOOD, SWEAT & TEARS ;

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  • lovjvmi
    18.06.2021 - 2 hours ago

    namkook Layouts ! \^0^/ (🌿🐸🥑)

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  • mingoyeob
    18.06.2021 - 2 hours ago

    stuck on you | teaser

    pairing: knj x reader

    i had a crush on my math ta in freshman year of uni and i used to put little stickers on my hw cause i thought it would get his attention and i thought this would be a great fluffy nerd! namjoon fic

    it’s still a wip but it’s almost finished so if you like the direction its going pls lmk ! also this has not been proofread :p

    “ms. y/n…” a hand waving in front of your face had you snapping out of your internal monologue. eyes following hands and long digits up to the person they were attached to and meeting charming brown eyes that lay behind a circular pair of glasses. namjoon

    “…your homework please?”

    “right…right! my homework! i have it right here!” the nervous laughter that came from your mouth was a reflex at this point. you could never be cool and collected around him. not now that you had this stupid school girl crush. you cheered in your head when your hand finally grasped on to the crumpled pieces of paper that lay at the bottom of your bag, pulling them out and roughly shoving them in his direction. “uh- here you go mr. kim…”

    “ah, ms. y/n, how many times do i have to tell you-“ he flashed you a small smile, dimples popping on the apples of his cheeks. those stupid dimples will be the death of me. ”you can just call me namjoon.”

    “but that’s hardly fair, you call me ms. y/n.”

    he gave a small hum of amusement and shook his head, messy blonde hair sweeping over his forehead and rocking on the hells of his feet. “well that’s because i refer to all my students that way and i can’t go giving you special treatment.” and he was right, you were just a student to him. before you could respond he waved your homework in the air in acknowledgement “but i’ll have this back to you by next week!”

    and with that, he was off. climbing the stairs up to the row behind you, collecting the rest of everyone’s homework. you couldn’t help but sigh in defeat. another failed attempt in getting him to see you as something more than a knucklehead who couldn’t handle math. but it’s not like you didn’t try to get him to see you as something more - you did a lot of things to try and catch his eye, but they all just ended up failing or just making him chuckle as if you were some little kid jumping around trying to impress their teacher. your most recent attempt (the ones your friends had taken up teasing you about) consisted of stamping cute little stickers that reminded you of namjoon on the corners of your homework.

    and it had already been half a semester of this routine but so far you weren’t getting any results. everytime you would hand in your homework, eyes gazing expectedly up at him over your lashes and waiting for his reaction, you would be greeted by his usual smile that he gave to the rest of your class. sometimes you would catch his eyes fleet down to the paper and your heart would stir with hope, only for him to thank you before moving on to collect someone else’s. and every time you would just sigh and pout as if someone had stolen your favorite toy. your friends found it hilarious - you not so much.

    “y/n i don’t think the stickers are working.” sana, one of your closest friends at uni, couldn’t stop herself from pushing your buttons as you two walked out of the class. it only served to damper your mood even further.

    “well how do we know for sure. he could simply just lack the proper vocabulary required to describe how awesome my stickers are.” you knew you sounded ridiculous but you couldn’t have her thinking she was right. sana just stared at you blankly waiting for you to say sike but you just continued to avoid her gaze in effort to escape her ridicule as you continued your trek across campus to your dorms.

    “….yeah i’m sure that’s what it is.” the laugh that followed her words didn’t exactly convince you that she believed your story.

    “i don’t see you coming up with any ideas sana.” the syllables behind her name were stretched out as you shook your head at her mockingly. “plus why should i listen to you? you still haven’t made a move on taehyung and he’s been helping you with bio all semester.”

    “hey! that is completely unrelated and we are talking about you right now!”

    her effort to avoid the subject of taehyung was comical. of course she would try to stop you from bringing him up, she was still in denial about her crush on the man. you didn’t know why, it was completely obvious - to everyone but taehyung of course. he was just as oblivious as her.

    “honestly y/n, you need to either talk to namjoon or get a job!” she seemed be to fed up with you now, her pace quickening as she shouted over her shoulder. “because i’m not giving you anymore money for those stupid stickers!”

    you didn’t have time to send her a snarky reply before she zoomed ahead of you, too far to hear you mumbling under your breath. “my stickers are not stupid.”

    #bts #bts x reader #bts fluff#namjoon #namjoon x reader #namjoon fluff
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  • tokyohobi
    18.06.2021 - 2 hours ago

    no i'm not crying. YOU ARE

    cred: @//pjmsmiley on twitter and @//godjinie on instagram

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  • chlooiirr
    18.06.2021 - 2 hours ago

    pokemon au! ft. the rap line and 1st gen starters :D // based off this tweet

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  • ayosuuga
    18.06.2021 - 3 hours ago
    enjoy a basic gif of two gorgeous men (cr. dwellingsouls)
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